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12.2.11

Uniforme premilitar tiene “talla tataque” y genera protesta de padres

"Primero al sastre para ser premilitar”, exclamó agobiada la madre de Jorge Raldes, un joven estudiante del último año de un colegio de la zona sur, luego de probarse el uniforme que le entregaron en el Centro de Instrucción de Tropas Especiales (CITE), uno de los mejores regimientos militares de élite que tiene Bolivia en la ciudad de Cochabamba.
“Jorgito” como lo llama su madre, mide 1,75 metros de estatura, es de contextura delgada como el resto de sus compañeros, pero aún así se destaca entre otros de su establecimiento educativo.
El gran problema presentado es la talla del uniforme que en esta oportunidad, ha dispuesto el alto mando militar para todos los estudiantes cochabambinos del último año de colegio que realizan su año premilitar.
“Alguno de mis compañeros incluso se parece el enano bobo de blanca Nieves con su uniforme puesto”, comentó el joven premilitar a tiempo de exponer el enorme pantalón que le dieron.
Revisando el mismo y a modo de broma, los jóvenes de su curso se introdujeron en un pantalón, uno en cada pierna. La chaqueta militar también es grande, pero esta prenda tiene solución.
SASTRECILLO VALIENTE
Los padres de Raldes tuvieron que acudir al sastre para reparar dicha prenda de vestir, sin embargo Dn. Serafino Mendieta, con 30 años de experiencia en la materia, no pudo encontrar simple solución al problema ya que sus enormes bolsillos así lo impiden. La única solución efectuada fue costurar pinzas en la cintura para que éste no se le caiga al joven al momento de hacer instrucción.
“Ni el sastrecillo más valiente repara fácilmente esto con simples pinzas y cortes, repararlo implicará volver hacer el pantalón”, dijo Dn. Serafino Mendieta, tras mencionar que ello le costaría a Jorge Raldes la suma de unos 150 bolivianos.
La talla distribuida a los jóvenes fue L y para las jóvenes damas M.
TALLA TATAQUE
“Estas son tallas Tataque (En relación al campeón de box bolivano, Tataque Quisbert, que mide más de  dos metros de altura); la cintura de mi hijo es talla 42, sin embargo le dieron un uniforme talla L que viene a ser como talla 58 a 60. Lo mismo, mi sobrina tiene una cintura talla 33, pero le dieron un uniforme talla M que es similar a la talla 48”, reclamó la señora.
Los padres de Jorge comentaron que demandaron a los jefes militares el cambio de tallas, pero no tuvieron éxito pues el lote de uniformes llegó “en grandes cantidades y en grandes proporciones” para Cochabamba. Cada traje, incluidas las botas, cuesta 1.380.- bolivianos, sin contar la reparación del sastre.
Pese a los afanes, malestar y mayores gastos económicos para los padres de familia, los jóvenes premilitares lucen sonrientes y entusiasmadas por lucir sus uniformes modificados.
Esta aventura del servicio a la patria libra anécdotas para todos, incluso para el sastre Serafino Mendieta quien comentó que los jóvenes “tienen que tener la determinación y el valor de Cantinflas para servir a la patria con esos pantalones”.

Publicado por Fides Cochabamba, el 11/02/2011

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