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24.4.11

‘Los programas muestran que la lucha contra la pobreza es lucha focalizada’

Patricia Fernández-Pacheco. Es especialista en Programas del Secretariado del F-ODM. Llegó al país en una visita ordinaria con el fin de realizar un seguimiento técnico a las distintas actividades que vienen realizando los cuatro Programas Conjuntos que deberían culminar el próximo año, cuyos recursos son estimados en $us 28 millones. España comprometió más de $us 700 millones para avanzar en  los logros de los ODM antes del 2015.

­­— ¿Cuál es la evaluación sobre las actividades que realiza el Fondo para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (F-ODM)?
— El F-ODM se basa en una contribución de España para precisamente apoyar a los países a alcanzar los ODM, que están en agenda desde el 2000 vinculando y comprometiendo a todos los países a trabajar en temas conjuntos; y que las agencias, ministerios, sociedad civil se reúnan para trabajar en los desafíos que entendemos son multisectoriales por naturaleza y tienen que hacerlo mancomunadamente. Tenemos 128 programas conjuntos en 49 países del mundo. Nuestro rol como Secretariado Conjunto es darle seguimiento y apoyo a los equipos en los países. En Bolivia hay cuatro programas: Programa Semilla (empoderamiento de la mujer a través de la construcción del patrimonio productivo y la ciudadanía a mujeres en situación de extrema pobreza); Fortalecimiento de capacidades locales (mejora de la seguridad alimentaria en el marco del programa multisectorial Desnutrición Cero); Promoción de la producción ecológica; y el programa Promoviendo el cambio en paz (impulsa el diálogo y la convivencia como base para avanzar hacia los ODM).
— ¿Avanzan con resultados?
— Los resultados son un tema crucial. El primer año fue desesperante, porque fue ver procesos y cómo nos sentamos juntos a planificar, a quién consultamos, a quién involucramos. Fue muy duro. Ahora que varios programas llevan dos años de implementación, empezamos a ver los primeros resultados. Algunos son pilotos, que se dan en un municipio y tiene que ver con el empoderamiento, acceso a derechos; son cambios a nivel micro. Tenemos resultados a nivel macro que tiene que ver con el cambio en políticas públicas. Se impulsan más leyes que son respetuosas de los derechos de los ciudadanos o cómo se empiezan a responder a esas necesidades que se han identificado dentro del marco de los ODM. Nuestro gran desafío es medir esos resultados distintos.
— ¿Esto depende de la voluntad política de los gobiernos?
— Absolutamente.
— ¿Cómo enfrentan desde el F-ODM esta situación?
— El Fondo ha funcionado precisamente para poner a dialogar a la cooperación y a los gobiernos en torno a una agenda mínima de objetivos. Es como una plataforma para que conversen y vean si se duplican funciones o qué falta; lo mismo para el Sistema de Agencias de Naciones Unidas para evitar que trabajen muy sectorialmente. El sentarse a una mesa, cuando hay voluntad política, nos complementa y nos hace ser más efectivos en las respuestas que tratamos de dar. No es fácil, porque es parte del cambio de nuestra cultura organizacional: como cooperación sectorial estamos seguros, pero si es multisectorial implica mucha solidaridad, ceder visibilidad, aceptar metodologías y ser más efectivos para atender a las poblaciones más difíciles.
— ¿Se avanza en la reducción de la pobreza?
— El F-ODM financia proyectos de tres años de duración. Tenemos que ser cautelosos a la hora de decir si los programas contribuyen a la reducción de la pobreza en términos de los ODM. Creo que los programas al estar focalizando en poblaciones que son las más vulnerables están ayudando a visibilizar muchas de las brechas que hay en América Latina como la inequidad en los ingresos. Muchas veces la cooperación se retira porque dice que ya están alcanzando niveles, pero existen grandes brechas, grandes bolsas de pobreza, donde están las poblaciones indígenas y donde hay grupos como mujeres que quedan atrás. Estos programas están pudiendo evidenciar que la lucha contra la pobreza no es en términos absolutos, sino que se trata de una lucha focalizada y de enfrentar esas inequidades.
— En el caso de Bolivia, ¿más inequidad o pobreza?
— Es la misma perspectiva que la comparo con países como México, Chile, o incluso Brasil. Lo vemos como una integralidad y un poco en la línea de lo que propone Bolivia sobre el Vivir Bien. La pobreza no es algo que puedes explicar sólo económicamente, quizá incorpora elementos de dignidad, culturales, etc. 
— ¿El Fondo va en ese camino?
— Estamos en esa línea. En la visita a Sica Sica y Patacamaya fue muy interesante ver en la intervención en terreno un intercambio horizontal de saberes, entre técnicos y campesinos, para que mejoren el cultivo de la tierra. Dialogan, conversan sobre los indicadores. Ellos son dueños de su propio cambio y dialogan con un técnico con igualdad. Creo que así tenemos que trabajar.
— ¿Se cuenta con indicadores para ver los avances?
— Creo que se ha hecho un esfuerzo bastante grande para poder desarrollar indicadores. Como Fondo para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, no somos la única intervención en el país, somos una contribución que esperamos contribuya a procesos más largos. Por eso insistimos mucho en sostenibilidad, en continuidad de las acciones y transferencia de capacidades, para que no sea como algo que está aislado. Los indicadores sirven para tomar decisiones y no sólo para enviar informes a Nueva York.

Svetlana Salvatierra. Publicado en El Financiero 24 abril 2011

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