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14.11.11

‘La agenda del Estado debe priorizar al sector productivo sobre la inflacion’

Armando Gumucio - es presidente del directorio de la Cámara Nacional de Industrias, institución que el jueves celebró sus 80 años de vida con el mismo objetivo de su creación: continuar promoviendo la construcción de industrias en el país. La evaluación de ocho décadas revela que aún falta elaborar, en conjunto con todos los actores económicos, una política de desarrollo industrial y reiteran ese pedido al actual Gobierno que se alista para revisar al agenda económica del país a fines de este año

— ¿Puede mencionar los logros más importantes en 80 años?
— No es tan sencillo evaluar 80 años. Lo destacable es que existe un gremio que aglutina a todos los industriales; está organizado con políticas y estrategias claras respecto a lo que hacen sus asociados; tiene cámaras departamentales con una interrelación muy buena; es una institución representativa. Respecto al sueño industrializador del país, uno ve con preocupación que durante muchísimos años no ha existido una política de industrialización clara y concreta. En este aniversario, aprovechamos para reiterar al Estado, al Gobierno, que dentro de la nueva agenda gubernamental se priorice finalmente una política de industrialización. No hay duda que el sector industrial es uno de los que más empleos genera y sostenibles.
— ¿Qué debe incluir esa agenda?
— Cuando se mira la economía se nota con precisión de que se está trabajando para controlar la inflación y alrededor de eso giran todas las estrategias y decisiones que se van tomando en el ámbito económico. Creemos como sector industrial que debería priorizarse como centro de las políticas el desarrollo del sector productivo y a su alrededor definir el resto de las políticas. Eso es un cambio de enfoque importante. La meta de crecer el 5% es muy baja, a ese ritmo va a ser muy difícil que se reduzcan los niveles de pobreza. Deberíamos fijarnos metas mucho más ambiciosas. De acuerdo con cifras del INE, el sector industrial tiene una participación del 11% al 12% el Producto Interno Bruto. Se debería fijar una meta para superar un 15% y así se tendría más actividad económica, inversiones, producción, empleo.
— Esos son desafíos, pedidos, recurrentes en estos 80 años.
— Alrededor de esos dos desafíos debería construirse, con todos los actores de la economía del país una política de desarrollo industrial. No es que de pronto hoy el sector esté pidiendo esto, no. Ésta es una preocupación de mucho tiempo atrás. Hoy, bajo las características en las que se está desempeñando la economía y lo que acontece en el ámbito internacional, debemos trabajar sobre temas que nos van a hacer exitosos.
— ¿Qué falta hoy al sector?
— El sector industrial tiene que competir con el contrabando. Uno, se debería planear energía para el crecimiento; hoy tenemos racionamientos. Dos, debería asegurarse con más agilidad la construcción de infraestructura (carreteras, aeropuertos) para sacar productos al mercado local y exportar. Tres, quedan cantidad de leyes relevantes que aún no han sido concluidas: Código de Comercio, Ley del Trabajo, Ley de Competencia, Defensa del Consumidor, de Monopolios, y leyes de otros sectores como minería, tierras. Faltan todas esas reglas de juego que son importantes para el sector productivo. También la vocación de aperturar otros mercados y que la burocracia estatal sea facilitadora. Con esos temas, sin ninguna duda, el sector industrial tendría posibilidades de realizar más inversiones. La tasa de inversiones en relación al PIB está en el 17%; si se quiere crecer al 6% esa tasa debería subir al 20%. Todos deberíamos dedicarnos a generar un clima adecuado.
— ¿Se necesitan más espacios de diálogo?
— Creo que no se trata de espacios de diálogo. Hemos dialogado muchas veces. Charlamos, nos convocan a reuniones, pedimos reuniones, a veces tenemos tiempo de que nos atiendan. Pero eso es absolutamente insuficiente. Se necesita que el Estado diga que dentro de su agenda, el sector productivo es prioridad. Si eso no se define, siguen ingresando productos importados. ($us 140 millones de alimentos importados en 2011).
— ¿Una llamada de atención al Gobierno que en su Plan Nacional de Desarrollo planteaba este tema?
— Es una reflexión que debemos hacer todos los actores económicos. Un asociado nos decía que en los puestos de venta en los colegios encontró que el 70% de los productos son chinos, y no hablamos de tecnología, son galletas, dulces, chocolates; por qué no podrían hacer eso los productores bolivianos. Estamos dedicados a controlar la inflación y mientras tenemos ese criterio no importa si es importado o local sólo que no suban los precios y no estamos sembrando para el futuro. ¿Cuando las materias primas y el contexto internacional no sea tan favorable, nos vamos a preguntar qué es de nuestro sector industrial? Hoy es pequeño y debería tener un apoyo más alto.
— ¿Política industrial y seguridad alimentaria juntas?
— Si el primer capítulo de la política industrial del país dijera que los alimentos son importantes para garantizar la seguridad alimentaria y se definen estrategias, planes, incentivos, tiempos, apoyos, automáticamente todos nos vamos a trabajar en ello.
— Algunos políticos dicen que los empresarios no invierten.
— Diría que ojalá los políticos pudiesen estar un día en nuestras fábricas. Hacer comercio es fácil. Hacer industria es arriesgar, traer máquinas, construir oficinas, contratar gente, comprar insumos, definir estrategias comerciales, vender, y según el grado de dificultad de la industria puede pasar de uno a tres años.
— ¿Cuál el perfil actual del empresario?
— Está de alguna manera desprestigiado desde el punto de vista que sólo estaría preocupado de ganar dinero y explotar a los trabajadores. Pero el industrial en Bolivia, el país es digno de destacar, es como un navegante en alta mar embravecida y sin brújula.

SS. Publicado en El Financiero, 13 noviembre 2011

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