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A la izquierda Potosí y a la derecha Cochabamba, el río Caine es la frontera entre ambos departamentos...

4.11.11

‘Bolivia ocupa el segundo lugar a nivel mundial en microfinanzas’

Nestor Castro - Es gerente general de Finrural y destaca que Bolivia mantiene el liderazgo en la industria  de las microfinanzas, aunque advierte que en los últimos dos años ha perdido el primer lugar, pero están trabajando con la Asfi para seguir mejorando el marco regulatorio en beneficio de los clientes que acceden a créditos en las Instituciones Financieras de Desarrollo.

— Entidades de Bolivia siguen liderando en la región...
— Ocho de los 12 primeros países con el mejor clima de negocios para microfinanzas se encuentran en América Latina, según el índice Microscopio global preparado por The Economist Intelligence Unit. Este estudio anual clasifica el entorno de negocios para microfinanzas en 55 países y presenta una perspectiva tanto en tendencias globales como para cada país. El estudio de este año muestra que la industria de las microfinanzas está entrando en una etapa más madura y de crecimiento sostenido, que ha sido posible  gracias a las mejoras en gobierno corporativo, capacidad regulatoria y gestión de riesgos. Aún hay brechas en la regulación y en el mercado que limitan el potencial para mejorar el acceso al financiamiento de los más pobres.
— ¿Quién está en el primer lugar del ranking?
— Según el ranking 2011, Perú encabeza la lista de países, seguido de Bolivia, Pakistán y Kenia. Las categorías son Marco Regulatorio y Prácticas, y Marco Institucional. Estas dos se complementan con un factor de ajuste para tener en cuenta las conmociones políticas y de estabilidad que puedan afectar al sector. La información completa está en el sitio web del Banco Interamericano de Desarrollo. Bolivia ocupaba el primer lugar hasta el 2009 y el año pasado bajó al tercero, después de Filipinas. Eso nos preocupó bastante. La metodología tenía contradicciones y conjuntamente con la Autoridad del Sistema Financiero (Asfi) se hizo el reclamo correspondiente. Bolivia pisa fuerte porque siempre estuvo entre los tres primeros lugares. Mejoraron la metodología y Bolivia ocupa el segundo lugar después de Perú, en este último ranking.
— Las IFD también destacan en otro ranking...
— En el ranking de “Microfinanzas Américas: las 100 mejores” en América Latina y el Caribe, que analiza el desempeño de las instituciones en temas de alcance, eficiencia y transparencia, Bolivia está presente con 13 entidades: 2 bancos de microfinanzas, 2 fondos financieros privados, 1 cooperativa, 1 fundación y 7 Instituciones Financieras de Desarrollo que están asociadas a Finrural. Crecer ocupa el 11, Promujer el 14, Diaconía el 42, Fubode el 48, Fondeco está en el 51, Emprender en el 69 y Funbodem en el 88. Vale la pena mencionar que Idepro no aparece entre las 100 mejores, pero ocupa el puesto nueve entre las entidades de mayor crecimiento en la región. En los subrankings, las IFD ocupan lugares entre las 20 mejores.

SS. Publicado en El Financiero, 30 octubre 2011

79% de los microcréditos de las IFD benefician a las mujeres

Mujeres de escasos recursos del área rural y urbana accedieron a microcréditos otorgados por las Instituciones Financieras de Desarrollo (IFD). Hoy, son 312.622 clientas que generan confianza, cumplen con sus pagos y mejoran los ingresos familiares.
La Asociación de Instituciones Financieras para el Desarrollo Rural (Finrural) cumplió 18 años de impulso a las microfinanzas en Bolivia. Sus afiliadas son 13 entidades dedicadas a apoyar el desarrollo de la población menos favorecida. La mayoría de ellas inició su actividad hace más de dos décadas, adaptando la tecnología crediticia a las condiciones de sus clientes, enfatizó el gerente general, Néstor Castro Quintela.
A junio del 2011, la cartera de las IFD llegó a Bs 1.955.073. De ese monto, la cartera dedicada al área rural es de 860 millones de bolivianos (44%) y el resto para el área urbana (56%).
Actualmente atienden a 312.622 clientes mujeres y a 81.697 clientes hombres. Del total de clientes, 105.664 están en el área rural (38%) y 243.655 habitan en las ciudades (62%). “Es interesante destacar el tema de género, en el área rural, porque es un sector que ha sido excluido de la economía”, destacó Castro.
Respecto a la mora, indicó que en el 2004 era del 8% y ahora es del 1,4%. “Hay IFD que a nivel individual están con 0,2% de mora. Son muy bajas”.
A principio de este año, la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (Asfi) definió el concepto de sectores que se incluirían en la cartera productiva del sistema financiero nacional. “Hay una fuerte tendencia para atenderla. De los siete sectores productivos, las IFD atienden en más del 50% a créditos para agricultura y ganadería” porque, además de cumplir con sus objetivos, reciben el beneficio de tener niveles menores de previsiones “para que sea más atractivo prestar”, aclaró el ejecutivo de Finrural.
De esta forma, se reducen los créditos de comercio y/o consumo. “Con esta norma por fin han  escuchado lo que nosotros hacíamos (...). Lo que nos está faltando y estamos trabajando con la Asfi es generar normativa: mecanismos de incentivo, reglamento específico de evaluación de la cartera agropecuaria que no existe, también trabajar rápidamente en la reglamentación del seguro agrícola, crear un fondo de garantía específico para el sector agrícola”, enumeró Castro.
En estos años encontraron la forma de utilizar servicios y productos financieros de la banca tradicional para llegar al pequeño productor. Por ejemplo, el microleasing (leasing es arrendamiento financiero o contrato de alquiler con derecho de compra) no les sirve para comprar maquinarias grandes, pero si mochilas fumigadoras. El microwarrant no recibe toneladas de soya, pero sí quintales de arroz que al cliente le sirve de garantía para otro crédito.
Su fondeo, captación de recursos para prestar, se realiza a través de mecanismos internacionales, bancos internacionales, agencias de cooperación. Llegan en calidad de préstamo con un costo financiero alto. “Nuestro objetivo es tener las licencias de funcionamiento como una entidad regulada y autorizada para hacer operaciones activas y pasivas en el sistema financiero nacional”, enfatizó.
Para lograrlo, están en la tercera fase del proceso de adecuación que se inició el 2008, luego de que la Asfi emitiera la Resolución SB No. 003472008, que las incorpora a la regulación como entidades de intermediación financiera no bancaria. La Asfi revisa sus planes de acción. “Todas las IFD que están en el proceso están afiliadas a Finrural”, precisó Castro.

Finrural afilia a 13 entidades
-ANED se creó en 1978.
-CIDRE se fundó en 1981, opera desde 1991.
-Crecer cumplió 21 años.
-Diaconía inició en 1991.
-Emprender se creó en1997.
-Fondeco inició en 1995.
-Foncresol se creó el 2009.
-Fubode tiene 14 años.
-Funbodem opera 24 años.
-Las IFD Idepro, Impro,  Promujer y Sembrar Sartawi son afiliadas de Finrural.

Dan crédito y no captan ahorro
Finrural se creó el 28 de septiembre de 1993 por Fades, Aned, Sartawi y Fondeco. Los directores de esas instituciones, en esa época, fueron Marcelo Zabalaga, actual presidente del Banco Central de Bolivia (BCB), Gustavo Birbuet, Irene Sievers  y Shigeru Matsuzaki.
Estuvieron presentes en el acto realizado en el Museo Nacional de Arte, conmemorando  18 años de vida institucional.
Finrural representa los intereses de aquellas instituciones que brindan servicios de microcréditos en las zonas rurales de Bolivia. “Buscar el financiamiento para el desarrollo y en particular, el área rural es la meta. En su proceso de evolución se sumaron otras instituciones financieras urbanas”, recordó el gerente general, Néstor Castro.
Las IFD se reconocen como instituciones y fundaciones civiles sin fines de lucro. “Ésa es su principal característica, pero tienen que ser reguladas plenamente”. Una de ellas, Crecer, obtuvo financiamiento de la Bolsa Boliviana de Valores para continuar con su trabajo.

Las tasas de interés son las más bajas de la región
En el subranking de Eficiencia del ranking “Microfinanzas Américas: las 100 mejores” no aparece Bolivia porque tiene las tasas más bajas de interés en América Latina y el Caribe, señaló el gerente de Finrural, Néstor Castro Quintela.
“La normativa trata de bajar lo más que se pueda el costo para el cliente en la tasa de interés. En el país se tienen las tasas de interés más bajas en microfinanzas del mundo, incluso hay entidades en latinoamérica que tienen más del 80% de interés”, apuntó.
“En Bolivia se está logrando que las entidades sean más eficientes y manejen de mejor forma los intereses; y hay un mejor análisis de riesgo de clientes”, detalló Castro. Sin embargo, el costo aún es elevado porque no hay caminos para llegar a algunas comunidades rurales, la telecomunicación es deficiente, limitada o cara, además hay que cuidar la seguridad en el transporte de dinero “que no es de un millón de bolivianos, sino montos muy pequeños para atender a los clientes”.
Frente a ello, los clientes en el área rural generan confianza. “Saben que tienen que dar la información; allá en el campo está prohibido mentir, cuentan con el apoyo de la comunidad; nuestras verificaciones lo demuestran”.

SS. Publicado en El Financiero, 30 octubre 2011

SIMSA nació moliendo trigo, hoy le demandan cereales

La Sociedad Industrial Molinera Sociedad Anónima (SIMSA) se fundó con el fin de ofrecer harina de trigo al mercado nacional. 80 años después su principal actividad es la producción de cereales de quinua y avena para adultos y niños. La molienda de trigo apoya a la estatal Emapa.
El 2006, Henry Ruiz Weisser asumió la gerencia general de SIMSA y manifiesta que el principal reto es continuar ofreciendo alimentos saludables y de calidad al mercado nacional; una parte está dedicada a la exportación.
La historia de SIMSA empieza con la de Simón Francisco Bedoya, cuando tenía 15 años, tras la muerte de su padre, con sólo una mochila con sus efectos personales, dejó Arequipa su ciudad natal con destino al lago Titicaca, eligido por sugerencia de un amigo. “Ahí podrás encontrar trabajo fácilmente, en el lado boliviano”, le dijo. Se estableció en Guaqui, Perú. Consiguió trabajo como ayudante de una agencia despachadora de aduana.
En SIMSA se recuerda que “madrugaba para contar los cajones de mercadería que descargaban sus compatriotas de las lentas y ventrudas barcazas. El penetrante frío de la zona le amorataba y entumecía sus manos, pero más era el afán de cumplir su deber lo que le mantenía activo. Le empezó a llamar la atención el volumen y el tipo de mercancías que pasaban por ese puerto, desde casimires ingleses hasta harina de trigo, que ingresaban a este país del que solo conocía la frontera. Ahí le surgió la idea de volverse comerciante y vender esos artículos en Bolivia. Lo primero que hizo fue comprarse un cuaderno y empezó a registrar todo, desde nombres apenas indescifrables, como eran los medicamentos, hasta las cantidades y marcas de las distintas harinas de trigo. Pidió permiso a sus jefes y viajó a conocer La Paz. Empezó poniendo una farmacia y trayendo ropa, lo que le convirtió en un próspero empresario”.
Investigó, indagó, hizo cálculos. Y el 12 de junio de 1931 creó la Sociedad Industrial Molinera SA, adquiriendo un pequeño molino argentino. “Tenía toda la ilusión de sembrar trigo en el altiplano, por lo que compró la hacienda de Achachicala en La Paz”, lugar donde actualmente se halla la fábrica de harinas y cereales.
Tres años después, compró a la firma alemana Schule la maquinaria para el montaje de una planta procesadora de avena. Así nació Avena Princesa, la planta industrial la estableció en Pura Pura, lugar en el que hoy se produce la avena en hojuelas.
SIMSA pasó por tres generaciones de la familia Bedoya. Hoy, su presidente es el nieto, Ignacio Bedoya, quien continúa con la tradición familiar bajo sistemas administrativos, de calidad y productivos. Un hecho relevante el 2003 fue obtener la certificación de la norma ISO 9001:2000 en todos su procesos. Con el apoyo de todo el personal, fue una de las industrias alimenticias pioneras en Bolivia en lograrlo.
Ahora cuenta con la Certificación de Producción Orgánica. Su laboratorio de Control de Calidad está en proceso de Acreditación Internacional bajo la norma ISO 17025, que reconocerá la confiabilidad de sus resultados a nivel internacional. Un comité interno de Desarrollo e Investigación de nuevos productos define los cuatro productos que se lanzarán al año.
“Se han pasado por épocas malas y buenas, en algún momento para pagar sueldos a sus trabajadores se tuvo que fabricar adobes y en la actualidad, también con la harina subvencionada, pone en serio peligro la estabilidad laboral de muchos trabajadores”, se enfatiza en la historia de SIMSA.
Su gerente, señala que dejaron de moler trigo; sólo se mantiene la harina Princesa. “Importamos trigo de Argentina, Estados unidos, Canadá y Europa; desde el 2008 la tonelada está en $us 500 y molerla significa sacar un saco de Bs 300 bolivianos. Emapa vende un saco en Bs 145. No podemos competir. Ahora estamos moliendo, todos los de la Asociación de Molineros, el trigo que importa la estatal Emapa. Por eso nos dedicamos a las otras líneas de cereales”, enfatizó Ruiz.

Sobre su fundación

1931
El 12 de junio de 1931, conforme el Testimonio Nº 196 se suscribió  la Escritura Pública de Constitución. El 6 de julio del mismo año se emitió la Escritura Pública Nº 192 de Protocolización del Testimonio Nº 196 y documentos anexos (estatutos y otros).

Socios
La empresa la constituyen ocho personas, entre ellas Simón F. Bedoya, con capital social de 600 mil bolivianos. En la actualidad el capital social asciende  a 13 millones   de bolivianos.

‘Tenemos un índice de rotación bajo’
Henry Ruiz Weisser


Tenemos 58 empleados con un índice de rotación muy bajo; el promedio es de 10 años de antigüedad. Por ejemplo, el portero está en la planta desde finales de la década de los 70 del siglo pasado. Tratamos de promover una promoción interna. Usamos las capacitaciones externas en temas que van desde la mecánica, ventas, inocuidad alimentaria y otros dedicados a la producción de alimentos saludables.
En sus inicios, molían unas 10 toneladas por día y han debido trabajar unas 20 personas. En su historia, se han realizado planes de ampliación, renovación y modernización de la maquinaria.
Tenemos cuatro líneas de productos. La primera corresponde a las harinas de trigo, actividad con la que se inició; la capacidad es de 300 toneladas día de molienda. La segunda línea es la fábrica de avena Princesa, ubicada en Pura Pura con una capacidad de 20 toneladas día del grano de avena. Una tercera línea corresponde a la de cereales, ahí está el laminado de quinua que en su mayoría se exporta a Canadá. Y en la cuarta línea está la fabricación de cereales extraídos para niños. Las sopas instantáneas vamos a sacarlas al mercado.
En SIMSA nos especializamos en todo tipo de cereales  y trabajamos en nuevos alimentos. Pronto, a fines de noviembre, estaremos lanzando al mercado la avena chía, este grano tiene bastante Omega 3, muy solicitado en la actualidad por sus beneficios para la salud humana.
Estoy en SIMSA desde el 2006 y puedo señalar que es una familia en la que todos los que trabajamos en la empresa tenemos un interés común: producir alimentos con alto valor agregado y contribuir a nuestra sociedad. En ese sentido, contamos con programas de Responsabilidad Social en temas de medio ambiente y uno que nos permite apoyar a señoras de bajos recursos que viven en este vecindario, Achachicala.

SS. Publicado en El Financiero, 30 octubre 2011

‘La Ley de Telecomunicaciones todavía nos permite ser competitivos, creativos’

Juan Pablo Calvo - Es vicepresidente de Viva, la empresa de telecomunicaciones con una década de operaciones en el país; valora la competencia y la oferta de servicios de calidad y para cumplir con sus objetivos han invertido más de 80 millones de dólares en los últimos dos años. La preocupación en esta década es cómo democratizar las telecomunicaciones y llegar al área rural; asegura que están en eso, pero ahora avanzan en dar opciones de internet a
las pequeñas y medianas empresas.

— ¿Cuáles son los desafíos para las telecomunicaciones en el mundo y en el país?
— A nivel mundial, en los países que nos estamos desarrollando el enfoque es cómo democratizamos las telecomunicaciones para que la gente no sólo hable sino reciba todos los servicios que trae hoy la tecnología. En el mundo desarrollado ya tienen el 100% de penetración y están entrando en utilización de la telecomunicación en una gama de otros servicios; por ejemplo, ya hay dispositivos en los autos que si tienen un choque de cierto nivel, genera una llamada a un centro de atención y a la policía.  
— ¿Cómo cumplen ese reto?
— Mediante un esquema de competencia y competitividad, porque obliga a mejorar y una constante búsqueda entre las empresas. En Bolivia somos tres empresas.
— ¿Ayuda la actual Ley de Telecomunicaciones?
— Todavía nos permite ser competitivos, competir y ser creativos, no la hemos visto contraria a eso. Además, Viva es una empresa que cumple las leyes. Nos estamos reorganizando para darle al consumidor boliviano lo que el mundo tiene y que cumpla con la ley, reglamentos, etc.
— La nueva tecnología avanza rápido en el mundo...
— Es constante y nosotros tratamos de ser más rápidos y eficaces y que el consumidor no se sienta que no tiene el mismo servicio que hay en Beijing. La demanda es importante. Antes de que aparezcan el iphone y Android la gente quería teléfonos pequeños, livianos y alguien dijo no y que el mundo demandaba un concepto diferente. Hoy tenemos teléfonos celulares grandes, livianos y con pantalla táctil. La tecnología ha generado demanda. La comunicación ha entrado en toda faceta de la vida. Hoy se puede navegar en el móvil a una mega de velocidad. También hemos visto que se están desarrollando un sinfín de pequeños y medianos empresarios (pymes) y estamos empezando a crear servicios para su comunicación empresarial.
— ¿Por qué recién ahora se da la mirada a las pymes?
— La tecnología no nos acompañaba para darles lo que necesitaban. Hoy con el internet móvil y las redes que acabamos de instalar tenemos la oportunidad de ayudarlos a desarrollar sus negocios, que puedan conectarse con sus clientes de manera más eficiente, integrarse más al mundo. El 2010 y 2011 hemos invertido más de 80 millones de dólares para cambiar la red de Viva. Una pyme que hace chamarras busca el mejor cierre, tela, forro, ve que tiene compradores, averigua cómo anda la competencia y mejora su producción o decide cambiar y confecciona pantalones... Antes el grande tenía la información y el pequeño no. En el país, las pymes están más en las áreas urbanas y Viva, con Pyme Fácil, ofrece alternativas en internet.
— ¿Los costos son más accesibles?
— Bolivia tiene costos competitivos. El problema son los costos de salida del internet para llegar a las fibras submarinas. Estamos buscando la manera de hacer esta relación más eficaz.
— ¿Mejora su cobertura?
— La cobertura más grande es la de Entel, porque tuvo subsidio del Estado, que es bueno para el país. No creemos que con una radiobase se solucionó el problema de la cobertura, hay que encontrar formas más creativas para enfrentar el desafío. La calidad de la cobertura es importante. En Bolivia, la cobertura en el área urbana está cubierta, pero el problema es llegar a lo rural y también a las pymes. Nosotros tenemos una metodología: ingresamos con Puntos Viva que tienen la doble función de crear empresarios y complementarse con la gama de servicios. Tenemos 50.000 puntos.
— ¿También se abren espacios para nuevos empleos?
— Nosotros desarrollamos una parte del software de la empresa a través de una empresa hermana que, además, exporta software de calidad. Desarrollamos aplicaciones para los teléfonos celulares; pueden ser de terceras personas y nos asociamos para hacerlo. Mientras más necesidades haya y se creen soluciones, más crece el negocio y puedo bajar los precios. Así lo vemos.

SS. Publicado en El Financiero, 30 octubre 2011

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