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4.9.11

Bellavista Oveja Tomé abre su fábrica y vuelve a Bolivia

Bellavista Oveja Tomé es una marca que se presenta sola. Son telas y paños finos reconocidos en los cinco continentes desde 1865. Después de cuatro años de estar cerrada por quiebra, fue adquirida por el empresario chileno Juan Carlos Sabat. Bolivia está entre sus primeros clientes.
Su historia muestra que en 1872 ya producía 1.200 metros de paños finos y de uso común. En 1879 y durante toda la Guerra del Pacífico fue la encargada de confeccionar los tejidos para los trajes utilizados por los efectivos militares chilenos. En 1897 fue adquirida por Carlos Werner. Se moderniza, adquiere nuevas maquinarias, amplían las dependencias de la fábrica. Además se construye una iglesia, un mercado, una escuela, un gimnasio y casas para los trabajadores.
En el siglo pasado, exportan a Europa, Latinoamérica y el resto del mundo. La calidad de sus lanas eran reconocidas como las mejores. Con la crisis económica de los 80, Bellavista Tomé se fusionó con Paños Oveja, fundada en 1917 y que también funcionaba en la ciudad de Tomé. Así surge Bellavista Oveja Tomé.
Por diversas razones, en el 2006, empieza a declinar su producción. En noviembre del 2007 se declara en quiebra. El 2008 cerró sus puertas y despidió a todos los trabajadores. Luego de varios remates, en junio del 2010 el empresario Juan Carlos Sabat adquirió la fábrica en 1.535 millones de pesos chilenos (más de tres millones de dólares). Su obligación, recontratar personal y mantener las antiguas instalaciones que son consideradas patrimonio arquitectónico chileno.
Con un elegante terno plomo confeccionado con telas de Bellavista Oveja Tomé, Juan Carlos Sabat, conversó con La Razón, y aún le emociona el recuerdo del 19 de noviembre cuando abrieron nuevamente las puertas de la fábrica.
Tiene una experiencia familiar en el sector textil, con la empresa Texfina.  Le atrajo la idea de recuperar una industria líder de su país y aportar a la economía chilena con la generación de trabajo en una localidad que durante cuatro años mantuvo la esperanza de su reapertura. Un conjunto de trabajadores hicieron grupos de rezo, recuerda. Ellos ya están trabajando en la fábrica. Retornaron un grupo de 100 personas en estos meses.
El desafío es grande, asegura. Asia lidera el mundo de los textiles, señala, pero “China se dio cuenta durante su última crisis que tiene que enfocarse en el mercado interno y lo que pasa al enfocarse en eso es que empieza a dejar el mundo y va a hacer que las demás empresas crezcan”.
Por el momento, Bellavista Oveja Tomé esta dedicada a producir telas y a planificar su ingreso a los mercados donde la marca era reconocida. En el caso de Bolivia, enfatiza que “nunca me imaginé que era tan importante la marca”.
Más de 20.000 metros de tela ingresaron al mercado nacional a principios de este año. Las principales sastrerías son sus clientes. Tienen un representante de ventas en el país para formalizar los nuevos pedidos. “Esta marca y la fábrica han logrado que la gente vea lo importante que es exportar la tela... sin los trabajadores esta empresa no sería nada”, asegura.

Fue fundada en 1865
Bellavista Oveja Tomé es una empresa chilena dedicada al rubro textil con sede en la localidad de Bellavista (Tomé), Región del Biobío. Fundada en 1865, durante años fue una de las principales industrias textiles de Latinoamérica.

‘Ofrecemos productos de calidad’
Juan Carlos Sabat



La adquirí el 2007; es una empresa con un historial muy importante. Al ser una empresa en quiebra compramos todo sin ninguna deuda. Al reabrirla nos dio una gran oportunidad de seleccionar a la mejor gente en la rama, las personas que trabajaron antes en la empresa y conseguimos gente capacitada, y con experiencia.
La compramos porque era una empresa que exportaba a los cinco continentes. Hoy en día eso es muy reconocido en el rubro textil y con grandes perspectivas. Llevo 22 años en esto. Nosotros nos enfocamos en ofrecer productos de calidad, el poliestileno y el paño son productos muy buenos, y muy accesibles para producir distintas prendas.
El hecho es que Bolivia es uno de los principales mercados. De mayo a junio del año pasado hicimos los trámites para comprar la empresa y el 19 de noviembre la adquirimos oficialmente. Abrimos las puertas. En un lapso de ocho meses ya la tenemos operando. El quinto mes exportamos a Bolivia porque el producto es muy fuerte en esta zona.
Tenemos alrededor de 400 máquinas y lo único que hacemos es facilitar el trabajo. Los anteriores trabajadores evitaron que se desmantelara esta empresa. Percibimos la esperanza. Hoy ya somos 100 personas que trabajamos en la fábrica. Ahora sólo producimos y el objetivo del primer año se realizó en seis meses.
Lo más destacado en estos meses es el cariño a la gente por el retorno de la fábrica, ya que los anteriores trabajadores podían volver a lo suyo. Por ahora estamos solo en Sudamérica. Estamos normalizados, pero el último año el precio subió de golpe en la materia prima, esto debido a los problemas mundiales.

Svetlana Salvatierra. Publicado en El Financiero, 4 septiembre 2011

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