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A la izquierda Potosí y a la derecha Cochabamba, el río Caine es la frontera entre ambos departamentos...

8.6.12

Con las remesas se crearon 49 negocios y generaron 409 empleos

El “Modelo Migratorio de retorno voluntario, basado en el desarrollo de la capacidad empresarial” logró en cuatro años consolidar 49 negocios con capitales de las remesas de bolivianos que regresaron al país. Otros 51 planes de negocio ya se iniciaron.
Este programa de capacitación a emprendedores migrantes fue iniciado por la Fundación Crea de España. El financiamiento viene del BID-FOMIN y se ejecutó simultáneamente en España y cuatro países de la región a través de alianzas con instituciones locales: Bolivia (FIE), Ecuador (Fundación Alternativa), Colombia (Universidad Sergio Arboleda), Uruguay (Fundasol).
Permite abrir nuevas oportunidades de trabajo y empleo a familias bolivianas, ecuatorianas, colombianas y uruguayas que retornan desde España o a compatriotas que reciben remesas de sus familiares que residen en ese país europeo. En el caso de Bolivia, la organización no gubernamental (ONG) FIE fue la contraparte local y operadora del proyecto, mediante un convenio con la fundación Crea. 
La vicepresidenta de FIE ONG y coordinadora nacional del proyecto, María Victoria Rojas, señaló que “la migración masiva de bolivianos hacia España,  si bien generó un flujo de remesas de dinero al país, produjo  la fuga de cerebros y mano de obra calificada, la dureza de vivir en un país lejano trabajando con mucho esfuerzo y la problemática emergente  de la separación familiar”. Agregó que debido a la crisis económica por la que atraviesa ese país, hay bolivianos que retornan con un pequeño capital que le sirve para iniciar un negocio.
Los bolivianos que participaron en este programa fueron capacitados durante seis semanas. En este período, consultores españoles y bolivianos, apoyaron en la elaboración de planes de negocio nuevos o en la mejora de empresas. Los módulos incluían selección y diseño de proyectos, asesoría técnica, jurídica e impositiva; orientación en finanzas; marketing e informática. Al finalizar el programa cada participante ponía en práctica su plan.
Desde julio de 2008 a diciembre de 2011 se presentaron 250 participantes de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz a este programa. Se elaboraron 231 planes de negocio. De ellos, 51 negocios nuevos se iniciaron con el programa, 49 se consolidaron y 54 están en espera de un financiamiento o de cumplir algún requisito para iniciar su negocio. “Esto significa que el 66,7% de las ideas de negocios de los participantes continúan vigentes”, manifestó Rojas.
“Únicamente el 6,06% (14 participantes) abandonó su idea del proyecto y un 21% (49) tiene poca probabilidad de iniciar su proyecto”, precisó la ejecutiva de FIE ONG. En la presentación de resultados, realizada la semana pasada, Rojas destacó que se confirmó la utilidad del modelo para los participantes, quienes valoraron las orientaciones recibidas y su aplicabilidad.
“La opinión sobre los cursos ratifica la importancia del proyecto que les permitió concretar sus ideas en un negocio propio. Es una oportunidad para que migrantes y sus familiares puedan generar o consolidar empresas y empleos”, sostuvo Rojas. Además, se cuenta con un grupo de consultores locales que han adquirido el know how (conocimiento) de la Fundación Crea. “Y han adecuado la metodología a las características locales”, precisó.
Los 49 planes de negocio consolidados tuvieron el apoyo de consultores de Banco FIE, que a través de productos financieros creados para utilizar las remesas como capital (Credi-Remesas) les dio el respaldo económico. El consultor Edwin Graneros manifestó que el seguimiento realizado permitió establecer que el medio de comunicación para hacer negocios más utilizado por los participantes es el celular. Y que recién aprendieron a dar valor y utilizar las plataformas virtuales, utilizar la internet y los correos electrónicos.
 
Economía familiar
Sonia Méndez, que participó en los 11 programas realizados, manifestó que los participantes no percibían a su negocio o empresa como una unidad que debía ser gestionada en forma separada de la economía familiar, menos los riesgos.
 
58% de los empleos se encuentra en Santa Cruz
De los 409 empleos directos y eventuales que generaron los negocios apoyados  con el “Modelo Migratorio de retorno voluntario, basado en el desarrollo de la capacidad empresarial”, el 58% se encuentra en Santa Cruz. El indicador para el programa en Bolivia era lograr 120 empleos directos, pero el programa alcanzó 291. “Se alcanzó el 243% de empleos directos. 58% (168) son de Santa Cruz, 26% (76) son de Cochabamba y 16% (47) corresponden a  La Paz”, manifestó la vicepresidenta de FIE ONG y coordinadora nacional del proyecto, María Victoria Rojas.
Recordó que en las entrevistas previas había gente que no tenía  idea de lo que quería hacer y otros esperaban que les diga qué hacer. “Lo importante es que debía existir en las personas una actitud de emprendedores. Hubo gente que no sabía lo que quería y afinó la idea en el trascurso del programa”.
Y enfatizó que “lo ejecutado y aprendido hasta la fecha se constituye en un proyecto piloto, luego del cual estamos en condiciones de lograr  la continuidad del modelo a nivel local o regional”. Subrayó que están buscando alianzas con otras instituciones públicas y privadas que trabajan en el tema de las migraciones, para avanzar con esta iniciativa. Entre los bolivianos emprendedores que retornaron de España está Edwin Chambilla, que tiene un taller de confecciones. Miriam Mendoza de Yujra abrió el restaurante El Alto.
Reynaldo Zeballos produce alimento para truchas y en asociación con campesinos del lago Titicaca genera empleo para esa región lacustre. Tiendas de barrio y una empresa de fibra de espuma están en funcionamiento. También están la carnicería que consolidó el cochabambino José Carlos Blanco y el comercio de un peruano que vive en Bolivia, Wilfredo Rivadeneira.
 
Wilfredo Rivadeneira: ‘Pude avanzar en mi propio negocio’ 
Un extranjero casado con una boliviana decidió crear su propio negocio. Dejó de tener miedo y se lanzó al programa de la ONG FIE y la Fundación Crea y ahora su facturación casi se triplicó en tan solo tres años. Se dedicó a hacer una pequeña industria del PVC (plásticos) en el país. “Es un producto de calidad y que tiene una gran demanda en el país”, señaló Wilfredo Rivadeneira.
Él trabajaba como ejecutivo en otra empresa similar. “Paralelamente trataba de avanzar en mi propia empresa. Fue hasta que me decidí y me dediqué al sector del saneamiento básico”, recordó.
“Facturábamos unos dos millones de bolivianos en 2009 y llegamos a más de cuatro millones el año pasado. El desarrollo de las ventas me permitió crecer y generar empleo: éramos dos personas, mi asistente y yo, y ahora somo ocho en la empresa”, subrayó.
“Soy un extranjero y fue más difícil acceder a préstamos y acudí a usureros a los que pagaba mucho. El Banco FIE, con este programa me permitió acceder a un financiamiento y seguir en el negocio”. A otros emprendedores, Rivadeneira les sugirió que busquen la calidad de su producto porque sólo así podrán ir creciendo.
Detalló que ahora cuenta con maquinaria que le permite fabricar piezas de PVC para unir las tuberías para el alcantarillado y ha logrado contratos con varios gobiernos municipales. “Uno se levanta con las iniciativas. Termina agotado, pero se siente bien porque está haciendo algo. No es fácil hacer empresa. Es difícil. Pero también recibí apoyo de otro programa de la Cámara Nacional de Industrias que capacita para ser empresario”, dijo.
 
Georgina Vargas: ‘Jóvenes, salgan adelante,  desafíense’
Georgina Vargas, es una mujer casada que decidió dejar Bolivia para emigrar a España en el año 2001, tomó esta decisión porque el sueldo que percibía como secretaria en varias instituciones públicas era muy bajo y no le permitía cubrir sus gastos y  menos ayudar a su hijo en sus estudios superiores.
Durante varios años estuvo en España  hasta que el año 2008 decidió retornar definitivamente por el delicado estado de salud de su esposo. Con un capital ahorrado en su estadía en el  país europeo, el año 2009 compró maquinaria para confecciones industriales. Enterada de los cursos de capacitación que ofrecía este proyecto, se inscribió y fue capacitada en áreas de finanzas, cálculo de costos, ventas, computación, etc.
“Gracias al apoyo de este proyecto, abrí mis perspectivas de desarrollo y superación, y ahora soy propietaria de Creaciones Gina, mi rubro son las confecciones industriales, principalmente estoy produciendo  ropa de cama. Esta experiencia me ha permitido salir adelante y sentirme útil y productiva a mis 62 años de vida. A todos los jóvenes les digo que salgan adelante, que se desafíen a sí mismos, y que sean un ejemplo de trabajo para sus hijos y los hijos de sus hijos”, señala Georgina.
Ella también participó en el proyecto “Modelo Migratorio de retorno voluntario, basado en el desarrollo de la capacidad empresarial” que se ejecutó en Bolivia desde el año 2008. De acuerdo con las estadísticas del programa, el rango de edad estaba en un 64% en jóvenes de 24 a 45 años, el 26% de los participantes eran mayores a 46 años y sólo el 10% eran menores a 25 años. El total de participantes en cuatro años fue de 250 personas que habitan hoy en las ciudades capitales de La Paz, Cochabamba y Santa Cruz.
 
José Carlos Blanco: ‘Me enseñaron  temas de finanzas y mercados’
José Carlos Blanco es oriundo de Cochabamba, tiene 33 años y es médico veterinario. Asistió a los cursos de capacitación dictados en el marco de este proyecto porque su esposa vive y trabaja en España. “Me enseñaron temas de finanzas, contabilidad, apertura de mercados, etc., y esto me ayudó mucho para abrir mi negocio”, dijo en la presentación de los resultados del programa, realizado la semana pasada en el hotel Presidente.
Él se dedicaba, junto a sus hermanos, a la venta de ganado vacuno en Cochabamba, pero gracias a esta capacitación vio que tenía la oportunidad de diversificar su  negocio y es así que primero abrió una carnicería en su barrio, luego solicitó un crédito en Banco FIE que le permitió abrir dos carnicerías más en el mercado campesino de esa ciudad.
“Toda esta experiencia ha sido muy positiva para mí, porque ahora yo soy mi propio jefe y trabajo con mis hermanos y mis cuñadas. Nuestra próxima meta es tener una pequeña fábrica de embutidos y sé que lo lograremos, porque estamos trabajando muy duro. Estoy muy orgulloso de tener este negocio y aliento a todos a lograr sus sueños, aunque con tropiezos y caídas siempre se sale adelante”, señaló emocionado.
Los sectores elegidos por los participantes en este modelo para la apertura de negocios son: Servicios 40%; Industria 27%, Comercio 21% y Agroganadería 12%, indicadores considerados como alentadores que impulsan a buscar mecanismos para la sostenibilidad del programa. Se espera que el programa continúe con nuevas alianzas de FIE ONG para apoyar a otras personas que tienen familiares en España y  la voluntad, capacidad, habilidad y predisposición de abrir o expandir un negocio propio en Bolivia.

La Razón / El Financiero / Svetlana Salvatierra / 03 de junio de 2012

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