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A la izquierda Potosí y a la derecha Cochabamba, el río Caine es la frontera entre ambos departamentos...

17.8.12

Reglamento para operaciones de credito agropecuario

La Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero de Bolivia (Asfi) emitió en abril el Reglamento para Operaciones de Crédito Agropecuario y Crédito Agropecuario debidamente Garantizado, y las entidades financieras del país tienen hasta octubre para adecuarse a sus disposiciones.
Según datos de la Asfi, el crédito para el sector agropecuario se incrementa. En diciembre de 2010, la cartera llegaba a $us 272 millones. Un año después, casi se duplicó; el monto prestado subió a $us 411 millones. En junio de esta gestión, el financiamiento creció hasta $us 462 millones y se estima que los créditos se incrementarán aún más hasta fin de año.
Sin embargo, es una cantidad pequeña con relación al total de la cartera productiva del país. Al 30 de junio, los bancos comerciales, las entidades especializadas en microfinanzas, las mutuales de ahorro y préstamo, y las cooperativas de ahorro y crédito, llegaron a prestar un monto de $us 2.679 millones. En diciembre de 2010, el total llegó a $us 1.890 millones.
El crédito del sector agropecaurio es el 5% del total del financiamiento al sector productivo, según análisis estadísticos de la Asfi. La mayor parte de la cartera está destinada a la agricultura, le sigue la ganadería y luego las actividades de caza, silvicultura y pesca.
“Con el artículo 57 de la Ley de Revolución Productiva se impone que las entidades financieras deben incrementar, de manera gradual y sostenida, la cartera destinada al sector agropecuario”, destacó la directora ejecutiva de la Asfi, Lenny Valdivia. La normativa de abril está enfocada a fomentar el crédito al pequeño productor más que al sector empresarial, aclaró.
“Por primera vez las asociaciones de productores son sujetos de crédito, antes eran sólo los productores individuales”, precisó.
Ahora, las entidades financieras reguladas deben adoptar tecnologías crediticias especializadas. De esta forma, aparecen los créditos agropecuarios, estructurados por producto almacenado, para la producción por contrato y otros que satisfagan las necesidades del productor. El ciclo productivo y los efectos climáticos también son considerados a la hora de otorgar un préstamo, y habrá  límites en la otorgación de algunos.
“Esto implica que las entidades financieras deben tener una base de datos especial para registrar a los prestatarios de este tipo de crédito y registrar cualquier evento climatológico adverso que vaya a afectar la producción de algunos de los subsectores de crédito agrícola y agropecuario”, subrayó la autoridad reguladora.“Esto va a permitir que hagamos mejor seguimiento a esta cartera crediticia”, dijo Valdivia.
Banca. Para atender al cliente solicitante del crédito productivo, las entidades financieras tienen que invertir en crear oficinas especiales, contratar profesionales capacitados y fortalecer sus agencias en las áreas rurales.
El aumento de la cartera en $us 789 millones en el último par de años es una buena señal, sostuvo Valdivia. “Se están otorgando más créditos al sector productivo”.
Del 100% de la actual cartera de todo el sector productivo, casi el 70% corresponde a las entidades comerciales, más del 20% a las microfinancieras y menos del 2% a mutuales y cooperativas.
“El 53% de la cartera agropecuaria está concentrado en cinco entidades financieras”, señala un informe de la Asfi. Se refiere al Banco Nacional de Bolivia (BNB), Prodem (FPR), Banco Ganadero (BGA), Banco Bisa (BIS), Banco FIE (BIE) (ver siglas en infografía).
El crédito solicitado por las empresas, la pequeña y mediana empresa (pyme) y la microempresa, está destinado a financiar capital de inversión (mediano plazo) —nuevos emprendimientos— y capital de operación (corto plazo), dependiendo del ciclo productivo.
Paralelamente, las Instituciones Financieras de Desarrollo (IFD) asociadas a Finrural (Asociación de Instituciones Financieras de Desarrollo), que están en proceso de adecuación para ser reguladas, ya iniciaron el procedimiento de ajuste de sus operaciones agropecuarias. La normativa “ha resultado mucho más fácil aplicarla”, afirmó el gerente general de esta asociación, Néstor Castro.
Obligación del cliente
Si bien la normativa emitida por la Asfi promueve el acceso al crédito para el pequeño productor rural, también le genera obligaciones legales que respalden el pago del crédito, cuyos recursos provienen de los ahorros de los bolivianos.
En la carpeta de crédito de una organización de productores debe verificarse que mínimamente realicen la actividad agropecuaria en la zona de destino del crédito y que la experiencia de trabajo en común de los miembros también cumpla con una cantidad de tiempo.
Se exige que “su estructura organizativa cuente con una instancia de control para el uso de recursos financieros”. Al mismo tiempo, que “la totalidad de sus integrantes se encuentren informados y estén de acuerdo en contraer la obligación del crédito, su destino y los beneficiarios del mismo”. Este aspecto debe quedar en actas de asambleas u otro documento similar de la organización de productores.
Una exigencia relevante es que la organización debe contar con “mecanismos legales y otros necesarios para garantizar el ingreso y la salida de integrantes, así como la rotación de representantes”, de manera que “no afecte la responsabilidad de la organización de cumplir con el pago del crédito”.

Lenny Valdivia
Directora Ejecutiva de la Asfi 
‘Las IFD están atendiendo a sectores excluidos’ 
“Advertimos que las IFD están atendiendo a sectores excluidos por la banca tradicional, que no tiene la tecnología crediticia suficiente para atender al sector agrícola y pecuario; sus productos y servicios son insuficientes. Las IFD tienen esta expertise y pedimos que expliquen cómo lograron introducir créditos en el área rural. La banca comercial tuvo que hacer trabajo de campo, evaluaciones socioeconómicas, acercarse a las asociaciones de productores y diseñar nuevos productos. Hay una alianza estratégica entre una IFD y un banco; el resultado se reflejará en mejor colocación de créditos”.

Néstor Castro
Gerente General de Finrural
‘La normativa es un avance para el desarrollo’ 
“Consideramos que el Reglamento para Operaciones de Crédito Agropecuario y Crédito Agropecuario debidamente Garantizado,  aprobado por Asfi en abril, es un importante avance en el desarrollo de normativas que promueven el crecimiento del sector productivo, que es estratégico para el país. Para el mejor funcionamiento de esta normativa es importante que la misma pueda ser acompañada por programas desde el Gobierno que promuevan la asistencia técnica, capacitación, formalización de operaciones rurales, etc., que apoyen a las operaciones financieras y logren mayores impactos”.

La Razón / El Financiero / Svetlana Salvatierra
12 de agosto de 2012

Diego Lo Destro: ‘El coach está para facilitar los procesos de cambio’

Diego Lo Destro: Es Representante de la International Coach Federation (ICF) para Bolivia, fundada en 1995 y que cuenta con más de 18 mil socios que practican el coaching (entrenamiento) ejecutivo, de liderazgo y de vida. En Bolivia hay 30 entrenadores certificados y el primer Manager Coach formado es Fabrizio Zelada con enfoque al sector corporativo y financiero. Ambos promueven el conocimiento del coaching, una herramienta necesaria para potenciar el talento humano en las empresas.

— Usted es un filósofo que se convirtió en coach, ¿por qué?
— Siempre digo que cumplí con mi papá con el título de Técnico en Electrónica y luego me dediqué a estudiar lo que quería: Filosofía. Desde pequeño me gustaba... no le entendía nada a René Descartes, pero quería encontrar la frase del “primero pienso y luego existo”, en su Discurso del método. Mientras me graduaba, trabajé en una empresa que vendía equipos de aire acondicionado, tenía mucho contacto con la gente y empecé a leer sobre motivación y desarrollo personal. Dejé ese trabajo y me dediqué a escribir discursos para políticos, esa fue una salida laboral. Luego empecé a dar talleres de oratoria y liderazgo en el mundo corporativo. Concebí mi propio método de desarrollo del liderazgo a partir del modelo estoico, espiritualista, dialógico y es lo que actualmente aplico en las empresas. Los temas claves son la conversación consigo mismo, con el otro, la relación consigo mismo y con el otro, y desde la conversación empezar a concebir la empresa como una red cerrada de conversaciones. Sin olvidar que hay un conjunto de emociones.  
— ¿Cómo ingresa el coaching a las empresas?
— Hace más de diez años que las empresas se dieron cuenta de la forma en la que influyen las emociones y las redes conversacionales en obtener más ingresos. Un estudio de Daniel Goleman dice que el 1% de aumento en el clima emocional de una organización produce el 2% de aumento en los ingresos. A partir de ese reconocimiento, comienzan a buscar profesionales que intervengan en el dominio emocional y permitan ese aumento. En los 80 empiezan otras modalidades de trabajo como el homeworker, trabajador desde la casa que no es posible controlar y no marca tarjeta. Entonces, ¿cómo hago para que produzca? El tema es proyectar el ser de la persona, sus objetivos personales y particulares, alineados con los objetivos de la organización. ¿Cómo se logra eso? Con personas especializadas, mentores, entrenadores. Con las teorías de Peter Draker se fueron introduciendo los modelos de liderazgo personal: “Yo me libero a mí mismo y después a otras personas”. Pero la motivación no viene de afuera, es intrínseca a la organización. 
— ¿Cómo se va consolidando el coaching como profesión?
— Hay diversas organizaciones que buscan profesionalizar y regular la práctica del coaching, como la International Coach Federation. Su objetivo es regular, profesionalizar y estandarizar la profesión, de tal forma que no cualquiera vaya y diga “soy coach”, ha habido una tendencia a “bastardear” la profesión. En Argentina tenemos una maestría en la Universidad El Salvador, un posgrado en Coaching Empresarial en la Universidad de Belgrano, un diplomado de Coaching Organizacional en la Universidad de    Palermo. Perú también tiene un     diplomado. En Bolivia no hay.
— ¿Por qué es tan importante el coaching?
— La gente sabe muy bien lo que no quiere, pero muy poco sobre lo que sí quiere. Incluso hasta la forma en la que formulan los objetivos los boicotea.
En el ámbito  personal, la gente te dice que quiere dejar de fumar cuando lo que en realidad quiere es una vida más sana; quiere dejar su trabajo cuando en realidad quiere uno que lo motive; quiere dejar de viajar en minibús cuando lo que quiere es comprarse un auto; en una compañía hay gente que quiere dejar de trabajar bajo dependencia cuando en realidad quiere convertirse en un emprendedor. El coach está para facilitar los procesos de cambio dentro de las organizaciones a nivel personal; vincula las metas organizacionales con las individuales de tal forma que se retenga al talento. Si la empresa crece y el empleado no, puede ser echado o cambiado de posición; cuando la empresa no crece y lo hace el empleado, él se va. El coaching interviene para que crezcan juntos, de tal forma que se pueda retener al talento y desarrollar el que tiene potencial.
— En todo caso, va en beneficio de la empresa...
— Nunca abordo a la organización independientemente del empleado y dejo muy claro que en ese proceso el empleado se descubre y al hacerlo puede elegir. ¿De qué sirve tener a un empleado desmotivado y retenerlo, cuando puedo tener uno súper motivado aunque quiera desarrollar su propio negocio? Si la compañía es inteligente, puede contratarlo como servidor externo.
— Parece sencillo...
— No lo es, porque hay fuerzas restrictoras e impulsoras del cambio. Hay mánager (gerentes) que le temen al cambio porque están cómodos como están, piensan que “si llegué hasta acá, está bien”. Pero nada fracasa tanto como el éxito pasado. Lo contrario es lo que le pasó a Hewlet Packard, lograron romper el paradigma de sólo hacer fotocopiadoras y ahora también venden laptops.
— ¿El cambio siempre empieza en el nivel gerencial?
— Todo cambio en una organización es en cascada, de arriba hacia abajo, más aún en la empresa tradicional que es de forma piramidal. Con las nuevas formas de trabajo se han horizontalizado las compañías y los cambios son laterales y colaterales. Los gerentes deben dejar de estar cómodos. En las empresas familiares, el coach interviene para promover el cambio en las incompetencias y conflictos laborales, donde las relaciones familiares se desvirtúan.
— ¿En Bolivia ya se cuenta con entrenadores certificados?
— Una capacitación empezó en octubre del año pasado y otra  culminó la anterior semana. En Bolivia hay 30 profesionales certificados en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Son los primeros consultores y coach certificados.
— ¿Qué se necesita para ser un buen coach?
— Buscamos gente universitaria, no importa la formación (ingenieros, filósofos, economistas, etc.). Se necesita deseos de contribuir a un mundo diferente; de ser líder tradicional (con seguidores) a ser líder coach, generar otros líderes.

Perfil
Nombre: Diego Lo Destro
Profesión: Filósofo (Universidad Buenos Aires)
Cargo: Director de la Comisión de Comunicación y Relaciones Públicas de la ICF
Experto ‘coach’
Nació en Buenos Aires. La ICF (International Coach Federation) le otorgó el grado de PCC (Professional Certified Coach), es uno de siete profesionales con ese grado en Argentina. Es CEO de D&L Coaching & Consulting.

La Razón / El Financiero / Svetlana Salvatierra
12 de agosto de 2012

8.8.12

Bolívar 1783: La casa del niño rico es un museo en el centro de Caracas

La Razón
Revista Escape
Svetlana Salvatierra
5 agosto 2012

 
Un amanecer nublado en Caracas. Llueve torrencialmente. Al mediodía, en la aristocrática casa de los Bolívar y Palacios nace el cuarto hijo: Simón José Antonio de la Santísima Trinidad. Tez morena y cabello negro, al igual que su hermana mayor, María Antonia; sus hermanos Juana y Juan Vicente son rubios y de piel clara. Escampa y en la tarde sale el sol. Es el 24 de julio de 1783.
Sábado por la mañana. Sol de invierno. 14 de julio de 2012. Gente que va y viene con prisa en la peatonal avenida Oeste 2. De pronto se escucha un sonoro —¡Bienvenidos! Y aparece el rojo del impecable uniforme militar. ¡Es Bolívar! “¡Una foto, sí, una foto! expresan con entusiasmo los turistas, nacionales y extranjeros. Un poco más rubio y pintando canas, el amable actor venezolano posa y luego invita a un recorrido por la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela.
El 19 de abril de 1810, Jueves Santo, es el “punto originario de la soberanía nacional, al declarar finalmente la Independencia absoluta de Venezuela el 5 de julio. Es lo que lograron los representantes del Supremo Congreso”, destaca en el folleto turístico de la edición facsimilar del Acta de la Independencia de Venezuela. El documento fue firmado en la capilla de Santa Rosa de Lima.
Una cuadra más allá está la plaza principal —con una escultura ecuestre del Libertador—. En medio del bullicio se avanza por la calle peatonal y llama la atención una pequeña calle empedrada, sin el asfalto de la gran urbe, que se abre al lado derecho de la pequeña plaza San Jacinto. El silencio empieza a imponerse. Se alza una construcción antigua, muy bien cuidada en relación con las otras viviendas históricas. En la fachada se descubre el grabado en un pequeño mármol: “Casa Natal del Libertador Simón Bolívar”.
Es de estilo colonial, con amplios corredores. Al ingresar no hay más ruido. En medio del patio principal se destaca la pila en la que fue bautizado Bolívar seis días después de nacer. El objeto fue llevado a la casa desde la capilla de la Santísima Trinidad, donde se celebró el sacramento. El padrino de bautismo fue Feliciano Palacios y Sojo; el de confirmación y tutor años después, Esteban Palacios y Blanco, y el presbítero Juan Félix Jerez y Aristiguieta, quien celebró la ceremonia bautismal, le dejaría luego considerable fortuna.
En ese patio jugaba al palito mantequillero, el gárgaro malojo, la gallinita ciega y al escondite. “Jugaba en el primer patio y en el jardín de los granados, cuyos troncos curvos y espigados, cual ascéticas figuras del Greco, eran visitados por capanegras de tímido piar. Por las mañanas acompañaba a Hipólita y su morena compañera Matea al fondo, al patio de los cuatro pinos, donde en las piletas improvisadas junto a la acequia que traía el agua desde el cerro del Ávila, bajo los fugaces aleteos de algunos azulejos, se lavaba la ropa de la casa y las criadas chismorreaban con picardía sobre amos y esclavos”, relata José Ignacio García Hamilton en Simón. Vida de Bolívar.La casa es de una sola planta, tiene varios patios rodeados por amplios corredores y 14 habitaciones. La sala principal, la alcoba donde nació Bolívar y el gabinete donde su padre trabajaba ocupan la parte frontal. Allí se guardan los murales del pintor venezolano Tito Salas, que retratan la vida familiar del niño Simón y las principales batallas del Libertador.
En el segundo patio está la cocina. En el último patio se encuentra el pequeño corral-lavadero y la caballeriza. Si uno viaja en el tiempo, puede escuchar el ruido del galope de los caballos. Simón ya era un experto en montar a los ocho años.
“Leche fresca de la vaca que pastorea en el patio trasero; el arroz con leche condimentado con clavos y canela; los dulces de coco que prepara la negra Hipólita; los esponjosos suspiros a base de huevo batido y papelón; el majarete, y el plato de fruta que nunca podía faltar con los jugosos nísperos que tanto gustan a Bolívar niño, constituían las meriendas que a diario saboreaban los niños todas las tardes… Mientras Bolívar niño come la merienda, los otros niños, hijos de los esclavos de la familia Bolívar, aprovechan para jugar con los soldados de plomo esparcidos en el patio…”, describe Jorge Mier Hoffman, un bolivarianólogo, en tedejo.wordpress.com.


 
Muerte y riqueza
Los visitantes pueden acercarse al ajayu de la casa de Bolívar y a sus ideales que se contienen en ese espacio histórico de América Latina. Objetos personales y vestimentas del Libertador son infaltables. En una vitrina se expone un pañuelo blanco de su madre.
La casa se construyó en 1643 y fue ocupada por la familia Bolívar y Palacios hasta el fallecimiento de la madre en 1792. Siguió perteneciendo a un familiar, Juan de la Madriz, hasta 1876. Antonio Guzmán Blanco la habitó en 1876; fue presidente de Venezuela. Luego fue donada al Estado en 1912. Su reconstrucción empezó cuatro años después. Se abrió las puertas al público en 1921. Fue declarada Monumento Nacional en 2002. Sus puertas se reabrieron en  2011, luego de dos años de ejecución de un proyecto de restauración.
María de La Concepción Palacios y Blancos tenía 24 años cuando fue madre de Simón Bolívar. Su padre, Juan Vicente Bolívar y Ponce, 56. Cuando éste murió, el 19 de enero de 1786, Simón tenía dos años y medio. La viuda dejaría también a sus hijos unos seis años más tarde. La tuberculosis se llevó a la mujer, hija de una familia rica. Bolívar tenía nueve años.
Jacobo Libermann, en Tiempo de Bolívar, señala que por el lado de su madre heredó una corriente de sangre de la Vieja Castilla y por el lado paterno tenía algunas gotas de sangre mulata. Se describe a Bolívar con “tez cetrina, el cabello priteo y la desmirriada estampa que tenía”.
Años atrás, la familia paterna había intentado comprar un marquesado, pero hubo un inconveniente ante la Corona: “los papeles que acreditaban su pureza de sangre y tradición de hidalguía” mostraban que Josefa Marín de Narvaes, bisabuela del Libertador, era hija de Francisco Marín y Narvaes y una “doncella desconocida”, y que su hermano se había casado con una negra, relata García Hamilton.
“Con sus nueve años de edad, Simón estaba más preocupado por su soledad que por los abolengos, sobre todo porque presentía que también su abuelo se aprestaba a dejar la escena. Sintiéndose enfermo, Feliciano citó a sus dos nietos varones, les contó de su mal estado de salud y les preguntó a quiénes preferían tener como tutores: Juan Vicente eligió a su tío Juan Palacios y Simón, a Esteban”, precisa García Hamilton en la biografía novelada.
 
La negra Hipólita
Cuando la enfermedad se presentó en la madre, la esclava Hipólita ayudó en la crianza de Simón. Lo cuidó y le dio su afecto. Éste le escribe a su hermana: “Te mando una carta de mi madre Hipólita, le des todo lo que ella quiere; para que hagas por ella como si fuera tu madre, su leche ha alimentado mi vida y no he conocido otro padre que ella”.Simón tenía un contingente militar de figuras exquisitamente talladas en plomo, algunas de ellas se pueden ver en las vitrinas de la Casa Museo. Su tío Esteban se las envió cuando cumplió los siete años. “Batallar con soldados de plomo era el juego predilecto de Bolívar niño: Pasaba toda la tarde planificando mil batallas, como si su Yo interior le vaticinara el destino que le deparaba la independencia de seis naciones, para desterrar por la fuerza de la guerra, el imperialismo salvaje y avasallador que instauró España en el Nuevo Mundo…”, interpreta Jorge Mier.
Bolívar le concedió a Hipólita, como al resto de sus esclavos, la libertad. Había ganado la Batalla de Carabobo el 24 de junio, al mando de la tropa de los independentistas contra el ejército realista.
A sus 15 años de edad empezó la aventura, el 19 de enero de 1799, cuando viajaba a España a bordo del buque San Ildefonso, con escala en Cuba. “Durante la travesía todo parecía marchar bien, hasta que en el horizonte, desde la vela mayor, el marinero avista barcos piratas con su insigne bandera negra que tanto identificó al célebre Tirano Aguirre (…) son barcos Corsarios protegidos por la monarquía inglesa, que asaltaban, robaban y asesinaban impunemente en nombre de Inglaterra; y en especial si se trataban de barcos con bandera española (…). De inmediato, su capitán José Borjas ordena izar velas rumbo al Golfo de México para evadir el ataque pirata”.
Ese relato de Mier explica también que “curiosamente, la independencia de las naciones americanas fue un duro golpe para la piratería, ya que cesaban los barcos que viajaban a Europa llevando fabulosos tesoros (…). Los barcos comerciales pasaron a ser presa de los piratas que buscaban desesperadamente nuevas víctimas”.
“La marina llama toda mi atención, y es objeto de mis frecuentes meditaciones, de qué arbitrios deberé servirme para proporcionar a vuestra excelencia los caudales necesarios para la adquisición de buques mayores y lanchas cañoneras”. Este escrito de Bolívar es parte de una comunicación que dirige al almirante Luis Brion desde San Cristóbal el 13 de abril de 1820, en su condición de primer Almirante de la Gran Colombia y Capitán General del Ejército Libertador.
“¡Huérfano, inmensamente rico, malcriado y analfabeto!”, describe Libermann al muchacho. “Para tíos, abuelos, tutores y maestros, Bolívar era un problema y un terrible dolor de cabeza. El chico era ingobernable. Solamente se sentía en armonía y contento trepando árboles en la finca, con esclavos cortadores de caña y cosecheros de cacao, montando a caballo...”.
“El mozalbete era un trueno. Salía de la casa, en la plaza de San Jacinto, y se enredaba en la calle con una banda de muchachos que hacían de la vía pública su escuela. Aquello tenía que concluir!”. Tenía nueve años y no sabía ni leer ni escribir. Su primer maestro, el cura capuchino padre Andujar, no logró interesarlo en las aritméticas y la ortografía.
Esa plaza se llena hoy, cada sábado, de mesas de venta de bolsos tejidos, adornos de cuero, pequeños cuadros con vistas del mar o calles antiguas de Caracas, santos y velas.
En la calle paralela a la Casa Museo se alza un mercado, donde no faltan ropa y cosméticos, tampoco juguetes made in China.
En Páginas sobre Bolívar, José Roberto Arce recuerda la leyenda del “niño malcriado y díscolo” incapaz de admitir profesor y cómo se impuso Simón Rodríguez. Durante cuatro años, “alumno y maestro formarán una perfecta asociación de teorías y voluntades; amistades entrañables y goces estéticos de libertad”.
Su educación fue complementada con lecciones de historia y cosmografía impartidas por Andrés Bello, hasta su ingreso a los 15 años como alférez de Milicias de Blancos de los Valles de Aragua, extendido por el rey Carlos IV de España. Así dejó la casa de Caracas.
Su primera carta, de viaje rumbo a Europa, está dirigida a su tío Pedro Palacios: “Veracruz, 20 de marzo de 99. Estimado tío mío: mi llegada á este puerto ha sido felismente, gracias á Dios: pero nos hemos detenido aquí con el motivo de haber estado bloqueada la Abana y ser preciso pasar por allí; de sinco nabios y once Fragatas Yngleces”. Termina disculpándose: “Usted, no extrañe la mala letra, pues yo la hago mediana mente pues estoi fatigado del movimiento del coche en q.e hacabo de llegar, y por ser mui ala ligera la he puesto mui mala y me ocurren todas las especies a un golpe. Expresiones a mis ermanos y en particular a Juan Vicente q.e ya la estoi esperando a mi amigo D.n Manuel de Matos y enfin atodos a quien yo estimo. Sumas atento Serbidor y su yjo. Simon Bolivar”. Para Libermann, esas “notorias deficiencias” de ortografía “no ocultan los firmes rasgos de una escritura, de una personalidad con tendencia al orgullo, la voluntad y el mando”.
Con 16 años, en España fue invitado a jugar en el Palacio Real con el Príncipe de Asturias, futuro rey Fernando VII. “Bolívar, casualmente le golpeó la cabeza con la pelota... y el príncipe se enojó. Entonces la reina, le obligó a continuar el juego”; ella tenía claro que eran muchachos divirtiéndose. Años después, Bolívar diría: “Quién iba a pensar que aquel incidente era un presagio de que yo debía arrancarle la más preciada joya de su corona”, recopila Carlos Gómez-Cornejo en Figuras ejemplares.
 
Datos necesarios
Metro • La casa museo está a tres cuadras de la estación del metro Capitolio por la esquina La Bolsa. Hay que avanzar por la Av. Universidad.
Caminata • En el trayecto se pasa por la Asamblea Nacional, el Concejo Municipal, frente a la plaza Bolívar, hasta la esquina con la pequeña plaza de San Jacinto.
 
Lejos de su hogar
Bolívar tenía 47 años, 5 meses y 23 días a la hora de su muerte en Cartagena. Era el 17 de diciembre de 1830. A fin de 2012 se cumplirán 182 años del fallecimiento de quien fue el primer Presidente de Bolivia.

Columna sindical: ¿Y usted qué hará? ¿No es el momento ideal para que las organizaciones sociales exijan una mejor educación?

La Razón
Svetlana Salvatierra
5 de agosto de 2012

Es un privilegio contar día a día la historia del país. Como periodista tengo el privilegio de entrevistar a los bolivianos que cuentan sus logros, sueños y retos. Son historias positivas, productivas, que dan luz al camino de mejores días para los bolivianos que nacerán en esta tierra, fundada el 6 de agosto de 1825.
Y ese privilegio también me obliga a no callar y contar las historias de los protagonistas de la oscuridad: corrupción, falta de transparencia, clientelismo, contrabando, narcotráfico, compadrazgo, rentismo, trata y tráfico de personas, violencia hacia la niñez y otros que aún el Estado Plurinacional arrastra de la República y de la Colonia. Acceder a esa información es el reto.
En este escribir historias, la educación es la mayor preocupación. En el siglo XXI no es suficiente saber leer y escribir. La innovación y la investigación para promover un desarrollo sostenible tienen debilidades estructurales y de financiamiento. Los conocimientos científicos y tecnológicos aún no son accesibles para todos los bolivianos (si hablamos de género, la mujer tiene menos acceso). Tener una educación moderna, innovadora, productiva en el área rural todavía es el gran desafío de autoridades, en todo nivel, para elaborar e implementarlas en políticas públicas efectivas que apuesten a reducir la pobreza extrema en el país. Más profesores, más escuelas, más universidades con carreras técnicas y menos carreras tradicionales, más herramientas tecnológicas, siguen en la agenda boliviana para mejorar la educación. Es el gran reto en el 2012.
Coincido con los tuiteros que respondieron a la pregunta que lancé en esa red social: ¿qué haría usted para cambiar Bolivia después del 6 de agosto?, uno contestó que dejaría de interesarse en la política y haría “algo verdaderamente trascendente”; otro manifestó que escribiría “un ensayo sobre las nuevas normas que deforman el pacto social y político llamado Constitución”. 
Justamente hoy, la Constitución de Bolivia abre espacios a la participación de nuevos actores para que ejerzan su ciudadanía. ¿No es el momento ideal para que las organizaciones sociales exijan una mejor educación? ¿Que tal vez salgan a las calles pidiendo a las autoridades que incrementen los presupuestos nacionales y municipales en la construcción de infraestructura moderna? Esas historias esperan ser contadas.
Mientras tanto, como periodista, seguiré difundiendo historias de bolivianos emprendedores, que contra viento y marea cultivan para sobrevivir o inventan formas de hacer empresa frente a quienes prefieren la oscuridad y la ilegalidad. ¿Y usted, qué hará por Bolivia?







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