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A la izquierda Potosí y a la derecha Cochabamba, el río Caine es la frontera entre ambos departamentos...

1.3.13

Un cultivo contra la desnutrición


David Soraide: 
‘Diez municipios asumen producción biointensiva’
Coordinador Programa Complejo Productivo Altiplano Sur - FAUTAPO
“El enfoque de la producción biointensiva es asumida en 10 municipios (Llica, Uyuni, San Agustín, San Pedro, Tomave, Colcha K, Salinas de Garci Mendoza, Quillacas, Pampa Ullagas y Huari) por productores de quinua con la finalidad de fomentar la producción sostenible de la quinua real en el altiplano sur. Esta tarea debe ser una acción conjunta de todos los actores de la cadena, instituciones públicas y privadas para rescatar las prácticas ancestrales garantizando la soberanía alimentaria. En 2013 Bolivia debe mostrar al mundo cómo preservamos las prácticas ancestrales generando una cultura productiva con criterios de sostenibilidad y alimento sano para su consumo”.

Javier Aguilera: 
‘Variedades de  quinua dulce para el altiplano paceño’
Coordinador Técnico del Programa Nacional Semillas Andinas
“ Hace algunos años atrás se vienen generando variedades mejoradas de quinua que se puedan adaptar a las condiciones del altiplano de La Paz. Estos cultivos comerciales de grano grande, blanco y de bajo contenido de saponina (dulces), fueron obtenidos por mejoramiento y cumplen con las  necesidades del agricultor para ser cultivadas en las condiciones climáticas del altiplano paceño, donde existen mayores precipitaciones pluviales, mayor humedad relativa, temperaturas medias más altas y menos días con heladas en comparación al Altiplano Sur.  Entre ellas están la Surumi, Chucapaca, Kurmi, Blanquita, Jacha Grano y Aynoq’a”.

Gemmo Lodesani: 
‘Un producto para programas contra la desnutrición’
Director del Programa Mundial de Alimentos para América Latina y Caribe
El trabajo del PMA en Bolivia apoya a los productores rurales para que produzcan alimentos y mejorar la nutrición de los escolares. “Por ejemplo, hemos discutido la idea de la barrita fortificada con quinua por sus valores nutricionales. No sería malo desarrollar un producto que podríamos utilizar en otras partes del mundo. Hay mucha gente que no sabe de la quinua. Nosotros que deberíamos ser especializados en alimentos en la organización no la conocemos completamente. Estoy hablando de un producto altamente nutricional para programas contra la desnutrición; se podría desarrollar para utilizarlo en otras partes del mundo”.

Víctor Hugo Vásquez: 
‘Hay que incentivar el consumo en el desayuno escolar’
Viceministro de Desarrollo Rural y Agropecuario de Bolivia
“Estamos haciendo una campaña mediática para incrementar el consumo de la quinua en Bolivia. Ha sido acertado el pedido del presidente Evo Morales de que la Asamblea Legislativa Plurinacional configure una norma legal, una ley, que permita obligar a los gobiernos municipales a incentivar el consumo de la producción local porque en muchos de ellos aún siguen trayendo leche de Argentina, galletas de Perú para el desayuno escolar. Por eso creemos que es fundamental incentivar no sólo el consumo de la quinua, sino de los otros productos locales. También se incentivará el consumo de la quinua en instituciones públicas como la Policía y el Ejército”, en compras estatales.

Svetlana Salvatierra
Publicado en La Razón, 20 de febrero 2013

Gemmo Lodesani: ‘Tasas altas de desnutrición crónica son inaceptables en países de ingreso medio’

— ¿Haciendo una comparación de cuando inició su carrera en el PMA, hace 23 años, qué cambios observa?
— Nuestro esfuerzo era mucho más en temas de desarrollo. Recuerdo que en el periodo en el que estuve en Comoras hubo dos ciclones y se brindó apoyo de emergencia. El ambiente de la ayuda al desarrollo y la humanitaria eran diferentes. La misma organización era diferente, se comunicaba por télex y luego entró el fax, pero no duro mucho porque pasamos a la transmisión electrónica. Era una época en la que se trabajaba con mucho menos información y hoy estamos bombardeados con información en tiempo real.
— Con los cambios, ¿adonde apunta su trabajo desde su oficina regional en Panamá?
— Tengo que decir que el PMA fue una de las primeras agencias de las Naciones Unidas en entrar en una dimensión tecnológica muy rápidamente y no solo de la transmisión electrónica, sino de un sistema de monitoreo de recursos online desde 2000, y ya estamos en la tercera versión. Una transformación fundamental fue la descentralización de las oficinas en Roma y las decisiones regionales; un empoderamiento muy importante. Hace 15 años desarrollamos un sistema de análisis de seguridad alimentaria, de mapeamiento con mejoras continuas. También hay un desarrollo tecnológico en nutrición. Hemos desarrollado solos o con gobiernos productos altamente nutricionales que hace diez años no teníamos. Espero ver que las tasas de desnutrición crónica bajen. Estamos en la ruta correcta, pero aún hay tasas altas de desnutrición crónica y es inaceptable en países de ingreso medio, excepto Haití. Pueden hacer inversión. 
— ¿Cuáles son las prioridades para la región?
— Los pilares de la estrategia en el continente son nutrición, combate a la desnutrición crónica y ayuda en casos de emergencia. Los países prioritarios son todas las naciones donde estamos. Bolivia tiene índices de desnutrición crónica elevados (27% en menores de dos años), está después de Guatemala. Pero hay que esperar los resultados de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (Endesa) que realice el Gobierno para actualizar los datos de 2009. Llegamos a la población más vulnerable del continente: indígenas y afrodescendientes.
— ¿Y la relación con gobiernos?
— Hay políticas que hace diez años no existían y también leyes. El compromiso es la inversión. La desnutrición no es algo que se puede tratar solamente con un alimento o un producto nutricional específico, sino con un conjunto de acciones en las comunidades.
— ¿Qué tipo de productos nutricionales desarrollan? ¿Lo hacen con alianzas con gobiernos y/o empresas privadas?
— Depende del tipo de problema que se quiere atacar, como falta de micronutrientes. Todos tienen base de un cereal. Hay un producto derivado del maní para los niños menores de cinco años. Los “1.000 días”, que sirve a las mujeres embarazadas y a los niños hasta los dos años; se llama así porque este tiempo es el periodo crítico por el cual si hay un problema de desnutrición del niño, éste no se puede recuperar y lleva a deficiencias físicas e intelectuales. En Bolivia se hicieron barritas Nutribebé, producidos por una empresa farmacéutica con la fórmula desarrollada entre el PMA y el Gobierno.
— ¿Cuán importante es la participación del sector privado?
— Es importante como todos los otros sectores. Involucrar a la sociedad civil, que incluye al sector privado, da una conciencia diferente. Producir un alimento o un automóvil es muy distinto.
— ¿Estos productos los entregan en todos los países?
— Nuestra política es apoyar a los gobiernos a desarrollar productos nacionales a partir de alimentos de base nacional y tratar de importar lo menos posible. Pero hay situaciones en las que los productos nacionales no llegan a satisfacer todo; se podría desarrollar para exportar y utilizarlos en otras partes del mundo. Tenemos una unidad de ingenieros de alimentos en Roma. Las fórmulas tienen que ser propuestas y aprobadas. La discusión con el Gobierno y Ministerio de Salud es no sólo hacer un análisis de composición del producto, sino de los costos.
— ¿Cuántos están listos?
— Son muchos: tenemos unas 75 oficinas operacionales. En 40 países se tiene dos o más productos. Se preparan galletas fortificadas para anemia, con el maíz estamos haciendo mucho en África.
 
Perfil
Nombre: Gemmo Lodesani
Profesión: Licenciatura en Historia y Filosofía
Cargo: Director Regional del PMA para América Latina y el Caribe
Experto en ayuda humanitaria
Es italiano. Asumió el cargo de director regional del PMA para América Latina y el Caribe en agosto de 2011. Coordina las operaciones del organismo de ayuda humanitaria donde todavía 53 millones de personas pasan hambre. Tiene una extensa experiencia de campo que comprende desde operaciones humanitarias en grandes emergencias, como Mozambique (87-90), Somalia (92-94), Grandes Lagos (94-96), hasta operaciones de ayuda al de-sarrollo, como en Comoras (83-87), Bangladesh (90-92), Malawi /Côte d’Ivoire (2000-04). Luego de 23 años en operaciones en el campo, dirigió la Oficina del PMA en Bruselas, sirviendo de enlace con instituciones europeas. 

Svetlana Salvatierra
Publicado en El Financiero, 17 de febrero 2013

IBCE: Acuerdo facilita las prácticas empresariales

La Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA) y el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) acordaron facilitar las prácticas empresariales para estudiantes de último semestre en áreas afines al sector.
Alumnos del último semestre de dicha universidad podrán adquirir experiencia laboral en diversas áreas de trabajo de la entidad promotora del comercio exterior boliviano, entre ellas las de exportación, importación, integración, análisis económico-productivo y Responsabilidad Social Empresarial.
El convenio, firmado por la rectora de la UPSA, Lauren Müller de Pacheco, y el gerente general del IBCE, Gary Antonio Rodríguez, establece que la realización de prácticas empresariales es un requisito formal para completar el Plan de Estudios de las diferentes carreras que ofrece esta universidad cruceña.
Rodríguez destacó que el hecho de brindar capacitación técnica a fondo, permite que los universitarios se involucren y conecten con la realidad del país y el mundo en el campo económico y comercial, con una orientación hacia la producción socialmente responsable.
Müller, por su parte, indicó que esta nueva posibilidad beneficiará a los estudiantes de la UPSA permitiéndoles una rica experiencia considerando la trayectoria del IBCE, algo que podría servir incluso para orientar las tesis de grado en función de la vivencia adquirida durante las prácticas guiadas en dicha institución.
El IBCE también permite las prácticas empresariales para estudiantes extranjeros. En un boletín de prensa informan que durante 20 semanas y en horario a tiempo completo, la estudiante alemana Judith Oberpriller efectúa su práctica profesional en el área de Comercio Internacional.
Oberpriller, como lo hicieron anteriormente estudiantes de Austria, Estados Unidos, España y otros países, participa del Programa de Prácticas Profesionales Internacionales que el IBCE desarrolla desde hace varios años. La pasante ya había realizado un intercambio estudiantil en la UPSA en el segundo semestre de 2011 en materias relacionadas con comercio.
“Como practicante en el IBCE actualmente desarrolla actividades de elaboración de informes con datos del comercio local y nacional, apoyo en investigaciones de mercado y estudios estadísticos y análisis de factibilidad comercial en países vecinos”, precisa en el boletín.
Se trata —detalla la nota enviada por el IBCE— de una experiencia laboral completa en la que ha puesto en práctica tanto los conocimientos de base adquiridos en sus primeros años de estudio en su universidad en Colonia, Alemania, como los del año cursado en la UPSA.
Oberpriller comenta que escogió a Bolivia para hacer sus prácticas profesionales porque le pareció muy interesante para el contraste de sus conocimientos en el área comercial.

Svetlana Salvatierra
Publicado en El Financiero, 10 de febrero 2013

Miguel Altieri: Hay que poner freno a la extranjerización de tierras de cultivo

— ¿Por qué es importante la agroecología?
— Tengo una opinión sesgada (sonríe). La agroecología es una ciencia. Es fundamental para la sobrevivencia de la humanidad porque el modelo de agricultura industrial que domina el 90% de las 1.500 millones de hectáreas (del mundo) está agotado; produce el 30% de los gases invernadero, no está interesado en producir alimentos sino biomasa, biocombustible, bioplástico, biofármacos y deja una huella tremenda en su impacto ambiental por el uso de  agrotóxicos, fertilizantes, transgénicos, sigue una lógica netamente mercantilista guiada por grandes intereses multinacionales. Son cinco las multinacionales que controlan todas las semillas comerciales. Y es vulnerable al cambio climático; por ejemplo, vimos en Estados Unidos la peor sequía en 50 años y la agricultura transgénica de maíz y soya tuvo una pérdida del rendimiento del 30%.
— ¿La agricultura industrial a cuánta gente alimenta en el mundo? ¿y el resto?
— Alimenta al 30% de la población. La agricultura campesina mundial, que son 1.500 millones de campesinos en 380 millones de fincas controlando el 20% de la tierra, alimenta al 50% de la población. Son cifras contundentes.
— ¿Ambas agriculturas pueden seguir conviviendo?
— Pueden, siempre y cuando la agricultura industrial no fuera tan avasalladora como es. Hay que ponerle freno al proceso de acaparamiento de tierras, de extranjerización. Me llamó la atención que en Bolivia el 60% de la soya transgénica está en manos de colombianos, brasileños y paraguayos. En África hay 80 millones de hectáreas que están en manos de multinacionales que están produciendo biocombustibles pero no para los africanos. En Chile, recién estuve allí, una de las bases del conflicto con los mapuches (indígenas) es que las multinacionales de vino y eucalipto que rodean a las comunidades extraen mucha agua y secan las cuencas. No puede existir convivencia bajo esas condiciones, tendría que territorializarse, planificarse una zona para la agricultura industrial y la zona campesina.
— ¿Mucha voluntad política?
— Claro. Ustedes en este país tienen el marco político. Tienen una Constitución, poseen leyes por imperfectas que sean, tienen la voluntad política hasta cierto punto en el discurso, hay cooperación internacional interesada, el Gobierno tiene un consejo de producción ecológica, tienen a los campesinos organizados, a las organizaciones no gubernamentales. Hay que hacer una estrategia muy bien planificada con proyectos pilotos para poder expandir la agroecología a nivel nacional.
— En Bolivia tenemos casos exitosos de producción orgánica y sus altos precios los llevan a la producción industrial...
— Entiendo que la quinua siendo un cultivo tradicional ahora se maneja como un monocultivo, lo mismo con la hoja de coca que  usa pesticidas y ahí es donde tiene que entrar el Gobierno protegiendo. A la agricultura campesina no se trata de crearle leyes, sino hay que protegerla de estas fuerzas internacionales neoliberales que están llegando. Tiene que darse un tratamiento especial a la agricultura campesina porque son los responsables de la soberanía alimentaria, la conservación de la agrodiversidad y la identidad cultural. Por ejemplo, Brasil tiene soya transgénica, caña de azúcar y un ministerio de desarrollo agrario, leyes y apoyo a la agricultura familiar con compras adelantadas del 30% de la producción de campesinos; reconocieron que 4,7 millones de familias producen el 70% de alimentos de ese país. Es estratégico.
— ¿Cuál es la diferencia entre producción orgánica, comercio justo y agroecología?
— Hay una gran diferencia. Mucha de la agricultura orgánica no se basa en la agroecología: es básicamente una sustitución de insumos; se cambia el paquete tecnológico, químico por uno orgánico; está todo destinado para la exportación o mercados elitistas. La agroecología está inserta en lo que es la seguridad alimentaria; básicamente es el derecho de los países de producir con prioridad  alimentos locales y que puedan exportar. Pero para eso tiene que haber una reforma agraria, apoyo del Estado, prácticas agroecológicas. El problema es que por mucha voluntad política que haya no se tiene a los técnicos, son todos técnicos convencionales.
— ¿Cuál la gran diferencia entre la agricultura industrial y la agroecológica, si ambas deben cuidar el medio ambiente y ser sustentables?
— Lamentablemente la producción orgánica simplemente está siguiendo los signos del mercado. En California, de donde yo vengo, el 3% de los agricultores orgánicos controlan el 65% de las ventas, ya se corporativizó. Las grandes multinacionales pueden hacer agricultura orgánica y ahí se pierde el sentido de la agroecología: apuntar a la soberanía alimentaria.
— ¿Qué se debe entender por soberanía alimentaria?
— Hay que diferenciarla de seguridad alimentaria. Por ejemplo, Venezuela importa casi toda la comida porque tiene el dinero para comprar, pero se pone en una situación muy vulnerable como cuando se dio la sequía en Rusia y tuvieron que ir a Canadá a adquirir trigo y les dijeron que ya tenían otros países compradores y pagaron el doble. La soberanía alimentaria es un concepto que trata a la alimentación como un derecho humano y no se puede regir por las mismas leyes del mercado. Segundo, se trata de que las naciones o comunidades definan sus estrategias de agroecología sin intervención de afuera. Tercero, que se priorice la producción nacional, productos sanos, accesibles, a precio justo no barato para consumidores y productores, acceso a la tierra, a la semilla, al agua, a los servicios del Gobierno que apoyen esa iniciativa.
— ¿Y quién dará el primer paso?
— El pueblo organizado. Los consumidores pueden jugar un papel muy importante, tienen que ir mas allá de que lo orgánico o agroecológico es más sano y no tiene pesticidas, tiene que reconocer que la agricultura campesina beneficia a la sociedad de otras maneras. Así como existe la función social de la tierra debemos pensar en la función social del campesinado, una serie de roles que no apreciamos. Yo, al comer estoy cometiendo un acto político y ecológico: cuando como la comida del campesino agroecológico estoy enfriando al planeta y apoyando un modelo más justo que enfrenta al cambio climático. Así se va a generando conciencia.
Perfil
Nombre: Miguel Altieri
Profesión: Agrónomo
Cargo: Presidente de la Sociedad Latinoamericana de Agroecología
Impulsor de la agroecología
Nació en Chile. Estudió Agronomía en su país y obtuvo su PhD en Entomología en la Universidad de Florida (1979), además es profesor de Agroecología de la Universidad de California, Berkeley. Como investigador tiene unas 200 publicaciones, entre ellas están Agroecología. Bases científicas para una agricultura sustentable y Biodiversidad y manejo de plagas en los agroecosistemas. Su trabajo promueve la Agroecología como una disciplina que desarrolla los principios ecológicos básicos para estudiar, diseñar y manejar agroecosistemas sustentables.Participa en programas de trabajo con la Red de Trabajo para la Agricultura Sustentable del PNUD y varias redes de ONG.

Svetlana Salvatierra
Publicado en El Financiero, 10 de febrero 2013

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