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A la izquierda Potosí y a la derecha Cochabamba, el río Caine es la frontera entre ambos departamentos...

10.9.13

Viktor de los Heros: ‘Hay 300 asociaciones de artesanos certificados con norma Hecho a Mano’

Desde hace 11 años es Presidente del Instituto Boliviano de Normalización y Calidad. Se considera un fanático del sello boliviano de la calidad y actuó en consecuencia para que esta institución se convierta en un referente de esta cualidad en Bolivia. Capacitaron a 50.000 alumnos y 166 empresas se sumaron a la cultura de calidad en 20 años. 165 productos tienen certificado. Falta que más empresas privadas y públicas inviertan en ello.

— ¿Podría señalar los tres principales logros del Ibnorca en estos 20 años?
— El Ibnorca ha dado un paso muy grande y muy fuerte como institución de normalización y certificación. Si me da a nombrar tres, diría que están la descentralización con recursos humanos capacitados; la visión internacional somos ISO en Bolivia y somos parte del Consejo Consultivo de COPAN; y la tercera es que se constituye en una institución de referencia de la calidad en Bolivia.  Somos normalizadores y formadores de recursos  humanos. 50.000 alumnos han pasado por las aulas del Ibnorca en estos años. Sólo el año pasado se han  formado 12.000 en sistemas de gestión de la calidad, especialistas en las certificaciones ISO.  
— El Ibnorca ha impulsado la cultura de la calidad.
— Eso es definitivo. Uno de los grandes trabajos que hizo el Ibnorca (en sus inicios) con el Estado fue la inspección de tanques de las empresas de hidrocarburos y de las garrafas de GLP. La idea era impulsar el sello de calidad boliviano en los productos nacionales. No ha sido sencillo.
— ¿Podría mencionar cuáles fueron los principales obstáculos que superó el Ibnorca?
— Estábamos en lugares prestaditos (sic) y ahora tenemos infraestructura propia en La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, con aulas y laboratorios. El financiamiento y ser autosuficientes fueron los grandes desafíos del Ibnorca. El Estado retiró las inspecciones de garrafas y el instituto supo responder financieramente con servicios. Ibnorca no ha recibido dinero de nadie. El apoyo institucional ha sido muy difícil. Muchas veces no apreciamos lo nuestro y no fue fácil lograr la aceptación de nuestras propias instituciones. Decían “yo apoyo al Ibnorca, pero certifico con otra”.
— ¿Cuándo se dio el cambio?
— Una primera etapa fue con el presidente Hans Elsner, otro loco por la calidad. Armó el instituto. Luego vinieron otros con cortas gestiones. Después, por casualidad me hice titular. Ya son 11 años. Elaboramos un plan de corto, mediano y largo plazo y no lo movimos un pelo. La continuidad y ser perseverantes nos ha dado una institución sólida y  referente sobre calidad.
— ¿Cuántas personas trabajan hoy en el Ibnorca?
— Alrededor de 150.
— ¿Cuántas normas se han elaborado en el Ibnorca?
— 2.800 son las normas técnicas bolivianas. Fueron elaboradas en consenso, en los comités técnicos donde participan los consumidores, los productores, el ministerio pertinente, la universidad y personas que lo deseen. Una norma no sale por mayoría, debe ser por consenso. El Ibnorca hace entre 180 a 200 normas por año. Actualmente, hay unos 100 comités técnicos reunidos. También están las certificaciones (ISO) según las normas de gestión de la calidad.
— ¿Cuántos productos bolivianos fueron certificados?
— Hay 165 productos certificados de 50 plantas de producción. Se destacan los alimentos y materiales de construcción.
— Las empresas grandes fueron las primeras en sumarse, ¿qué pasa con las pymes?
— Tenemos 166 empresas certificadas en Sistemas de Gestión.  “Hecho a Mano” es una norma boliviana impresionante; esta certificación la reciben los artesanos. Aún no es conocida internacionalmente, pero avanzamos en ello. En este momento, hay unas 300 asociaciones de artesanos certificados con esta norma, cada una tiene un mínimo de 30 asociados y pueden exportar muy bien. Por ejemplo, la chompa de talla M (mediana) siempre va a ser M, ni más ni menos.
— ¿Seguirán impulsando esta norma para que se expanda a los países andinos?
— Propusimos esta norma en el ministerio correspondiente cuando Bolivia tenía la presidencia de la CAN. El Estado tiene que ver si puede introducirla (a la normativa de la CAN). Sería muy bueno para hacer negocios.
— ¿Qué planes tienen ahora?
— La primera planificación alcanza hasta 2020. Estamos revisándola para ver si la modificamos hasta 2023. Nos hallamos en un punto de inflexión para consolidarnos. Hay muchos proyectos de normalización y laboratorios. Queremos ser el departamento de calidad de todas las empresas. Este año celebramos 20 años y lanzamos el Premio Nacional a la Calidad Ibnorca. Las 46 empresas inscritas están pasando el primer tamiz; en agosto terminamos las auditorías.
— ¿Cuál es el beneficio de invertir en certificaciones de calidad?
— El sistema de gestión no interfiere en el sistema de administración de la empresa, se integra. Por año certificamos unas siete compañías, queremos que sean 50. Es rentable, una  firma certificada asegura que su producto tiene calidad y que, en la cadena, se asegura de tener un proveedor de calidad. También hemos certificado en sistemas de gestión de calidad a Emapa, Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, Vinto y otras. Para que una empresa se anime a tener una certificación de calidad, la alta dirección tiene que estar convencida. Es mucho trabajo porque es un cambio fuerte en la manera de pensar y trabajar.
 
Perfil
Nombre: Viktor de los Heros
Profesión: Doctor en Química
Cargo: Presidente de Ibnorca
Empresario e impulsor de la calidad en Bolivia
Nació en La Paz. Se formó en el colegio La Salle. Sus estudios superiores los realizó en Suiza hasta obtener el doctorado en Química. Regresó a Bolivia en 1980 y se dedicó a trabajar en una empresa multinacional de fabricación de gases. Liquid Carbonic y Praxair están en su currículum. Su pasión por los autos lo mantuvo en competencia y ganando premios nacionales en el automovilismo boliviano. Hace una década fue director y luego presidente de la Cámara Departamental de Industria de La Paz. “De una manera casual asumí la presidencia del Ibnorca”, recuerda. Se convirtió en su otra pasión: promover la calidad en la producción boliviana. Cumple 11 años como presidente de Ibnorca. “Era más cosa mía y en la CNI formamos un grupo organizábamos a las empresas para que puedan certificar cuando aún el Ibnorca no estaba calificado. Pasamos de una institución regional a una nacional”. En su empresa trabajan 60 personas; tiene la ISO 9000 certificada por Ibnorca y va por la ISO 18000 y la Trinorma.“Consecuentes somos”.

Svetlana Salvatierra. Publicado en El Financiero 19 de mayo 2013

Crochet e hilos de plata marcan tendencia en joyas artesanales

Con un crochet e hilos de plata la imaginación de Karina Mendoza de Millán teje flores, libélulas y atractivos círculos y óvalos. Halló su pasión en la artesanía luego de estudiar Turismo y tener otros negocios. Su historia también muestra la falta de materia prima nacional.
Es licenciada en Administración Turística de la Universidad Católica Boliviana. Trabajó en empresas como Turismo Balsa, Cocotuba y otras más pequeñas. “Cuando empezó la época de los bloqueos tuve que dejar este empleo. Mi vida cambió. Me casé. Con mi esposo nos conocemos hace 20 años”, relata la artesana.
Los siguientes pasos en su vida profesional estarían marcados por sus dos embarazos. “Siempre me gustó hacer manualidades y empecé a hacer cotillones y piñatas. No me fue bien porque los diseños resultaron muy caros en cuanto a material y tiempo utilizado. Luego hice chocolates, me fue bien”, recuerda. Fue su padre quien la alentó a elaborar joyas. Adquirió la maquinaria necesaria, pasó cursos en la Joyería Velásquez, ubicada en el barrio paceño de San Miguel, hoy cerrada, y se lanzó a hacer sus propios diseños.
Las tendencias y modas cambian constantemente. Las joyas tejidas con hilos de plata 950 y combinadas con huayruros, considerada una semilla amazónica de buena suerte, la diferencian en un mercado local en el que hay bastante bisutería extranjera y joyas de plata y oro que ganaron espacio en joyerías reconocidas.
“Empecé con diseños cristianos, ichtus, pescaditos y cruces, pero tuve que parar porque no podía usar ácidos ni la maquinaria, pues estaba embarazada”, dice y luego enfatiza que esto no le impidió seguir capacitándose. Una señora —de la que sólo recuerda que se llamaba Betty— le enseñó las técnicas del tejido con hilos de plata. “El único problema es que yo soy zurda”. Aprendió la forma de tejer con la mano derecha y luego a practicar con la izquierda. Hoy, sus puntos son una mezcla de diestros y zurdos. “Son únicos”, afirma orgullosa.
Su técnica la mejoró con las clases de su madre. “Ella sabe hacer puntos en tejidos de lana e hilos de plata”. Hoy elabora sus joyas compartiendo con sus dos pequeños hijos. “Uno se duerme y el mayor me pasa las bolitas”, cuenta mientras divide su atención entre el fotógrafo de La Razón, su hijo menor y las demandas de atención del mayor.
Sabe que tiene competencia con la bisutería que se vende a precios bajos y por el momento, asegura, sus joyas tienen un precio accesible a pesar de que debe adquirir la materia prima del Perú porque no hay ese producto en el país y los hilos que le ofrecen no le dan la garantía de que sea plata 950 (casi pura). 
Según datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior, se compró al Perú en 2009 unos 1.656 productos; entre ellos barras de hierro, pañales, jabones, placas de plástico, envases, perfiles de hierro, óxido de zinc, galletas, perfumes, urea, fibras sintéticas, formas semilabradas de oro, leche evaporada, bisutería, alambre de púas y máquinas.
La primera gran venta de Mendoza fueron pulseras tejidas con el detalle de monedas bolivianas de Bs 5. La compradora fue una chilena. Ahí nació Kami. Hoy tiene una oferta amplia y elabora joyas a pedido. “Tengo buena clientela en Alemania. Mi prima es el contacto. Vendo medio centenar de piezas a fin de año”.
La Materia prima llega del Perú
  • Los hilos de plata son adquiridos del Perú. “Son más garantizados”, asegura Karina Mendoza. “La plata potosina me sirve para hacer los armazones”, pero “prefiero los hilos peruanos”.
  • Joyas Kami también está en la red social Facebook.
Svetlana Salvatierra. Publicado en El Financiero 26 de mayo 2013.

Ser guardabosque

Insisto. Quiero un planeta en el que mis tataranietos y los de ellos y así sucesivamente disfruten de la riqueza que aún ofrece la Tierra; y lo propio para los suyos, estimado lector. Sus límites ya han sido fijados: para los que creen en las profecías de Nostradamus, allí hay algunas aproximaciones de lo que puede suceder. Los científicos modernos advierten sobre el incremento de dos grados más de temperatura en el planeta, fenómeno que puede ser catastrófico para la población, aunque a pocos (políticos e industriales de todo el mundo) realmente les interesa.
En los últimos años se han formulado nuevas propuestas para un desarrollo que cuide los recursos y a la población más allá de 2050. Por ejemplo, en la década de los 90 apareció en escena el concepto de Vivir Bien, que ahora marca su presencia. ¡Cuidado! No me refiero al discurso político de los gobiernos denominados progresistas en la región, que toman como bandera este concepto que está en construcción, ni a las empresas que esconden destrucción e inequidad detrás de la Responsabilidad Social Empresarial.
En un reciente taller de periodistas, organizado por la fundación Friedrich Ebert Stiftung, tuve la oportunidad de conocer a Eduardo Gudynas (Centro Latinoamericano de Ecología Social); así como también a los protagonistas e ideólogos (uno de ellos boliviano) de esta nueva construcción de desarrollo.
Ahora bien, quiero referirme en concreto al noruego Arne Dekke Eide Næss, quien falleció en 2009, fundador de la Ecología profunda. Disciplina que, en lenguaje wikipedia, se define como: “una rama reciente de la filosofía ecológica que considera a la humanidad parte de su entorno, proponiendo cambios culturales, políticos, sociales y económicos para lograr una convivencia armónica entre los seres humanos y el resto de seres vivos”, es decir que “considera que los seres humanos no tienen derecho a pasar por encima de la diversidad, únicamente para satisfacer sus necesidades vitales”.
Eso pasa en Europa, mientras que en este lado del planeta está el Suma Qamaña, cuyo ideólogo es Simón Yampara, que al igual que el ecuatoriano Alberto Acosta, promotor del Bien Vivir, están alejados del poder. Tres visiones similares que apuntan a respetar diversos relacionamientos de los seres humanos con el planeta y de su convivencia armoniosa. No hay una fórmula del Vivir Bien, manifiesta Gudynas. Acepto que está en construcción y se opone al neoextractivismo, monocultivos y compensar por destruir la naturaleza que es parte de la comunidad.
En el sur también contaminamos. El ritmo es vertiginoso. El planeta no será tan grande si sigue bajo el poder del dinero. Por eso me declaro guardabosque del planeta. ¿Y usted?

Mi columna sindical publicada en La Razón, 26 de mayo 2013

Hideyuki Maruoka: ‘Bolivia necesita considerar un poco la diversificación de la economía’

Desde 2011 es representante de la cooperación japonesa (JICA) en Bolivia. Destaca los avances en proyectos de mejoramiento productivo que apoyan en el área rural con el fin de establecer una base de producción para que el agricultor utilice sosteniblemente la tierra, obtenga mejores ingresos y cuide el medio ambiente, especialmente el agua. Un hecho le preocupa: en 1989 visitó como turista la pista de esquí en Chacaltaya y hace cuatro años volvió y ya no existe.

— ¿Ya visitó todos los proyectos de JICA? ¿Qué opina de Bolivia?
— Llegué el 4 de abril de 2011, pero no es mi primera vez en Bolivia. Recuerdo que trabajaba en Lima y mi primera visita fue en 1989 como turista y fui a esquiar a Chacaltaya. Veía cómo nevaba. Hace cuatro años volví de nuevo, pero ya no hay nada en Chacaltaya. Es efecto del cambio climático. Eso preocupa.
En JICA también estamos trabajando con un proyecto de investigación sobre desaparición de glaciares en Condoriri y Huayna Potosí, para establecer el impacto del cambio climático. Bolivia es un país muy diverso. Esto lo dice todo el mundo. Pero esta impresión no se la tiene si no se está aquí. He visitado los nueve departamentos, cada ciudad tiene diferente cara. Es un atractivo, pero también una dificultad, porque hay que ajustarse a la cultura, actitud, estructura de economía que son muy diferentes. Hay que pensar para cada región qué se puede hacer como cooperación.
— ¿Esta lógica se aplica en los  proyectos de mejoramiento productivo que ejecutan?
— Sí. Sí, hablamos de desarrollo rural, agricultura, cambio climático, lo que se puede hacer es muy distinto (para cada lugar). No se puede aplicar una medida como una panacea para todos. Hay que analizar bien las medidas a tomar.
— ¿Cuántos proyectos tienen en el área productiva?
— En desarrollo rural tenemos proyectos de cooperación técnica en el norte de La Paz, enfocado a la producción de arroz y cacao; otro en Chuquisaca norte para establecer un modelo de desarrollo; y  fortalecimiento de capacidad para sistemas de riego con el Servicio Nacional de Riego (Senari).
— ¿Qué resultados reporta?
— Trabajamos para fortalecer la capacidad a la entidad o personal de las contrapartes de forma que la capacitación continúe o se amplíe. En San Buenaventura e Ixiamas, con el arroz, introducimos el sistema de riego en zonas donde se cultivaba haciendo chaqueo. Antes se cosechaba de 1 a 2 toneladas por hectárea y ahora son 5 a 6 toneladas. Definitivamente habrá más trabajo para los productores. Y con este sistema se puede cultivar en el mismo lugar y dos veces por año, cambio drástico.
— ¿Y en el caso del cacao?
— Algunos productores visitaron Brasil para aprender a cosechar cacao. En algunas comunidades ya se están implementando nuevas formas de cultivar el cacao y de otras comunidades las pueden visitar para conocer. Hay mercado para este producto.
— Bajo esta lógica de trabajo con el cacao, ¿cuán importante es la cooperación sur-sur?
— Estamos impulsándola en América Latina. Como hemos trabajado en varios países de la región, podemos invitar a los expertos de esos países para que trabajen en Bolivia. Se puede impulsar para ser más eficiente.(...) Podemos apoyar con otros gobiernos, tenemos la experiencia de trabajo. Nosotros facilitamos un poquito nada más, depende de cada país.
— ¿A qué se refiere con el modelo de desarrollo rural aplicado en el norte de Chuquisaca?
— Es una de las regiones más pobres de Bolivia. Hay una degradación del medio ambiente que está afectando mucho y tenemos que elevar el nivel de vida de la población. Estamos en nueve municipios, 36 comunidades, trabajando con las municipalidades y la Universidad San Francisco Xavier para establecer un sistema de producción sostenible (reproducción de terrazas, sistemas de riego, mejoramiento de suelos). Hemos trabajado con más de 200 miniproyectos y en base a esto se puede establecer un modelo para otras poblaciones similares e institucionalizarlo. El proyecto acaba en mayo del próximo año.
— ¿Hay interés de las autoridades para avanzar en un modelo de desarrollo rural?
— Hay mucha potencialidad. Mirando los indicadores económicos del país son muy buenos, con una  política macroeconómica prudente, en las municipalidades hay fondos remanentes y la idea es cómo usarlos para elevar el nivel de vida y reducir la brecha entre ricos y pobres. Lo que vi en el área rural es que emigran a las ciudades y van desapareciendo las escuelas y nadie cuida el medio ambiente. Preocupa cómo mantener un nivel de vida en áreas rurales para que puedan trabajar con la tierra conservando el ambiente.
— Es necesario cuidar esos espacios para producir alimentos que en las ciudades no existen
— Me sorprende, si miramos el mapa de Bolivia tienen bastante territorio, es increíble. La cuestión es cómo utilizar esa potencialidad sosteniblemente. Es la tarea más importante. Santa Cruz es como Japón en extensión de territorio (la diferencia es la población). La cuestión es cómo planificar, regular, también controlar y mantener un balance. Con la política apropiada hay un futuro prometedor.
— ¿Cuál es el monto de los recursos de JICA para Bolivia?
— Tenemos tres modalidades de cooperación: técnica (unos $us 20 millones), financiera no reembolsable (unos $us 15 millones) y reembolsable o préstamos (según el proyecto). Quiero mencionar que ahora que Bolivia tiene muchos recursos financieros, una de sus mejores épocas, necesita considerar un poco la diversificación de la economía para que sea menos vulnerable. Como Japón y JICA queremos apoyar esas iniciativas en las que el Gobierno está actuando de manera proactiva.
 
Perfil
Nombre: Hideyuki Maruoka
Profesión: Economista
Cargo: Director Representante Residente en JICA en Bolivia
Experto en cooperación
Nació en la Prefectura de Mie, Japón. En 1985 se tituló en Economía, en la Universidad de Hitosubashi. En 1993 obtuvo la Maestría en De- sarrollo Internacional de la Universidad de Nagoya. Desde abril de 2011  hasta la fecha es director representante residente de JICA en Bolivia. Antes de llegar al país era director del Departamento de Centro y Sudamérica (JICA Tokyo en 2008). Antes trabajó como director representante del JBIC (Japan Bank for International Cooperation) con sede en Lima, Perú (2005-2008). Destacó que luego de salir de la universidad se enroló como voluntario de JICA y esto lo llevó a trabajar en Honduras y otros países de América Latina y en Filipinas.

Svetlana Salvatierra. Publicado en El Financiero, 14 de julio 2013.

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